Y el
ritual florece.
Y el
reloj de flores resucitado.
Va con
signos blancos de las sorpresas.
Va en rituales
cortos de las promesas.
En
compás secreto profetizado.
Y en su
tiempo espera ya la leyenda.
Que en
corolas blancas se sintonice.
Que en
silencios largos se preconice.
El valor
silente que en vos se encienda.
Y en
pequeñas ondas de sus reflejos.
Van
compases tiernos de tus vigilias.
Van
retratos nuevos de tus familias.
Que
futuros hijos son sus espejos.
Y las
flores caen y son semillas.
Que en
silente calma son esperanza.
Que en
ferviente espera de la confianza.
Ya
prolongan vidas que son sencillas.
Y el
ritual florece con la cadencia.
De
sencillo canto que fue inspirado.
En
portal eterno enamorado.
De tus
ojos puros de la inocencia.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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