Y el
camino existe.
Y
conjugas tiempos de los verdores.
Y tus
sueños caben en un segundo.
Y en posible
gesto meditabundo.
Vas
creando mundos consoladores.
Y en
silencios pintas ya las esperas.
Y en
veranos guardas ya los paisajes
Y en las
frondas frescas van tus lenguajes.
Y en las
tardes besas las sementeras.
Y en aromas
buscas luz de tu infancia.
Y en los
rayos plenos un pergamino.
Que te
pinte prados con sol divino.
Que te
pinte lunas con tu elegancia.
Y el
camino existe de ser felices.
En
instante justo imaginado.
En la
selva verde que va a tu lado.
En sendero
y flora que vos bendices.
Y tu voz
queda rememorada.
En el
brillo vivo de los remansos.
En el
canto ignoto de tus descansos.
Y en
miradas suaves de enamorada.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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