Y el
real romance.
En jardín
alterno que es invisible.
Paralela
imagen que va en cadencia.
Con el
ritmo grácil que va en latencia.
Es
soñado mundo de lo posible.
En su
fresca sombra van tus anhelos.
En
cifrados vuelos de mariposas.
En el
justo signo que dan las rosas.
Y en
locuaces vientos muy paralelos.
Y el real
romance es sin dolores.
Sin
esperas largas y sin prejuicios.
En
presente tiempo sin sacrificios.
Con la
calma amable de los amores.
Y por
siempre joven ya permaneces.
Y sonrisa
grata es tu dialecto.
Y
presientes cierta en lo dilecto.
Y en
constante gozo ya te estremeces.
Ser
feliz por siempre es la consigna.
El adiós
no existe ni las misivas.
Y tus
manos cielos muy comprensivas.
Son el
pulso y canto que Dios designa.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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