Y
atravieso prados.
La
potencia nace de la impotencia.
Y el
valor las une en sus clamores.
Y por cada
rama en sus fulgores.
Generoso
bosque da su apariencia.
Y bastó
aliento caritativo.
Que
formó ya todo con esperanza.
Que la
débil fuerza en si se afianza.
Y lo
fuerte amable es comprensivo.
Y en el
bosque busco tu fiel esencia.
Que
prodiga lumbre que es bienhechora.
Tu
mirada basta generadora.
Del amor
que nace con tu clemencia.
Y
atravieso prados que significan.
Un
lenguaje nuevo de soledades.
Y en la
flor que brilla en oquedades.
Van
poemas tenues que dignifican.
Y en los
troncos viejos que ya dormitan.
Resucitas
gozos que ya vivieron.
Y les
buscas mieles que no murieron.
Y te dan
la suerte y en vos palpitan.
Y un
llamado haces en enramadas.
Y
reclamas dichas que son primeras.
Y te
juegas todo en primaveras.
Que
sonrisas dejan esperanzadas.
Y empinada
cumbre me comunica.
Un amor
que sueña en pastizales.
Un
silencio alegre de manantiales.
En tu
voz que fluye y purifica.
Y
pequeña rosa es vencedora.
Y domina
bosques con su fragancia.
Y te
muestra el sino el de tu infancia.
Y el
camino amable de redentora.
Y un
milagro grande ya lo suspiras.
Y en
corolas pulsas un buen futuro.
Que la
vida bella es sin apuro.
Y que
todo llega si vos lo admiras.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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