Catedral
cascada.
En
cascada fresca vos ya me esperas.
Con tu
voz sonora y cristalina.
Con
alegres hojas en la neblina.
Con humildes
lianas en las maderas.
Y tus
manos blancas que son jazmines.
En
sencillas hojas se depositan.
Y te
copian cantos y a vos te imitan.
Y
amorosas piden las ilumines.
La
hojarasca salta y ya crepita.
Un sonar
cercano que te conmueve.
Un gemir
sencillo y si ya llueve.
Percusión
de selva que es infinita.
Y en
helechos grabas las mas felices.
Las
vivencias gratas que son serenas.
Con la
luna llena que va en tus venas.
Con
esperas cautas sin cicatrices.
Catedral
cascada es escenario.
En cañón
solemne de la espesura.
Del amor
sereno y de hermosura.
Del amor
sagrado y milenario.
Y en la
verde sombra de las paredes.
El cañón
describe en su dialecto.
Con su
aroma humilde y que es perfecto.
Que el
amor perdura si vos concedes.
La
humedad esgrime sus soledades.
En
cascada amada que es un sagrario.
De
silencios calmos y abecedario.
Del
gemir silente de santidades.
En el
canto verde de sus raudales.
Van
historias llenas de gratitudes.
Van
perfiles nuevos de juventudes.
Que por
siglos aman y originales.
En su
nicho amante van tus perfumes.
Tu
silueta bella que es atractiva.
Va tu
voz sonora y sensitiva.
Van tus
besos tiernos que los resumes.
Robert Aníbal
Sánchez Fajardo.
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