Y recoges hojas.
Y te pienso siempre con chocolate.
En tu casa bella y en tu cocina.
En el cruce alegre en fiel esquina.
En la tienda amable de escaparate.
Y te miro en misa y con el velo.
Y rezando cauta en los misales.
Con inciensos beatos ceremoniales.
Con los cantos sacros que son del cielo.
Y en los buses andas muy pensativa.
Y en tu cuarto bello y de descanso.
Y con libros sabios que son remanso.
Y escribiendo nota inspirativa.
Y en sendero agreste vas muy sonriente.
Y recoges hojas del limonero.
Con canela sientes que soy primero.
En hacerte verso muy dulcemente.
Y juguetes guardas de tu infancia.
Sonajero humilde de celuloide.
Y el pequeño libro del asteroide.
Y el primer anillo con tu fragancia.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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