Y les pintas palmas.
Y
rescatas sueños que ya viviste.
Y las
dichas gratas que te animaron.
Los
aromas bellos que te guiaron.
Y la
estrella nueva que perseguiste.
Y el
lejano canto de tu desierto.
Y que
desde niña ya lo abrazaste.
Y el
sentido dulce en el contraste.
De la
luna y soles en su concierto.
Y les pintas palmas a las alturas.
Y
luceros vivos a tus corales.
Las
alegres notas a manantiales.
Y
verdores tenues a tus llanuras.
Y con
tiernos gestos vos pacificas.
El
presente tiempo y los pasados.
Tu
sonrisa es puente de inmaculados.
Que son
cantos dulces que multiplicas.
Y la dicha
plena va en tu jornada.
Que tus
ojos crean con mil razones.
Con amor
que nace en corazones.
E
inocente chispa de tu mirada.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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