Y al paisaje besas.
Y en tu sombra y brillos vos me conduces.
Y en calma y mieles te comunicas.
En vigilia y sueños te pacificas.
Y en gemido y canto vos me seduces.
Tu mirada grácil de manantiales.
Se dirige pronto a las vertientes.
Y en el agua pura van las lucientes.
Tus palabras beatas que son cristales.
Tus silencios unen tus emociones.
Y en tu pecho en calma van y descansan.
Y en tu boca fuente ya se remansan.
Y en tus manos gratas son religiones.
Y al paisaje besas que es tu escenario.
Y tus ojos pintan y con tus mieles.
En ferviente brisa y en los claveles.
La leyenda ignota en poemario.
Y en aromas frescos van tus matices.
Que los nuevos campos ya te dirigen.
Que las hojas verdes a vos te eligen.
Y contigo danzan y son felices.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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