Y las
fuentes vivas.
Y
pasaste diosa muy cristalina.
Caminando
grácil con tu sonrisa.
Y tus
pasos cruzan y van de prisa.
Con risueño
encanto de peregrina.
Vas
llevando gracia que te apresura.
Y tus
manos suaves hoy ya me avisan.
Que los nuevos
cantos que me divisan.
Van ya escritos
gratos en tu ventura.
Y mis
versos siempre ya te existían.
En presagios
tuyos con tus ensueños.
Con
señales bellas en tus empeños.
Que
descifras sabia y estremecían.
Tu
mirada estuvo en la esperanza.
Y por
siglos vive en los espacios.
Y en la calle
estuvo y en tus palacios.
Decorando
mi alma y sin tardanza.
Y tus
labios puros ya me besaron.
En los
sueños reales y en la llanura.
Y las
fuentes vivas de tu frescura.
Me
atisbaron siempre y me alcanzaron.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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