Y
recoges hojas.
Y en la
tarde clara vas estampada.
Con el
brillo dulce de las mesetas.
Y en
sensible gesto me manifiestas.
El amor
eterno con tu mirada.
Y en
suspiros gratos me das pregones.
Y en tus
manos llevas mis poemarios.
Y mi
pecho atisba vocabularios.
Y
llegarte cerca con oraciones.
Y te
mueves siempre con tu hermosura.
Y
recoges hojas que vas besando.
Y de
aromas vistes que van pasando.
En la
ronda grácil de tu aventura.
Y tus
gratas manos me van guiando.
Por
caminos duros de la escritura.
Y tus
ojos pulen ya mi cultura.
Con
sencillos giros que vas pulsando.
Y tu
pecho me hace un buen poeta.
Con acento puro de tus compases.
Con caricia
eterna con que me amases.
Con el brillo
casto de tu silueta.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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