Y en
celajes.
Tu
presencia viva y fiel me alcanza.
Con el
dulce gesto de tu inocencia.
Y en
silente llanto de tu conciencia.
Vas
unida al canto de mi esperanza.
Y tu cuerpo
vibra con mil matices.
Que
viajeros soles te van marcando.
Y
sensibles rayos van señalando.
Tu
sufrir y gozos en cicatrices.
Y en el
temple dulce de tu martirio.
Ya te
acoges grata a tu destino.
Y tu
cielo aceptas que es peregrino.
Y sois
feliz amando en tu delirio.
Y tu
sentir lo copian atardeceres.
Y en las
cumbres dejas ya tus pesares.
Y en
celajes vierto en mis cantares.
Un
clamor tierno de que me esperes.
No me
olvidas fácil en tus auroras.
Y en las
tardes siempre vos ya me evocas.
Tus
pupilas brillan y en luz me tocas.
Y con
dulces gestos vos me enamoras.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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