De
azulada tarde.
Y yo
evoco el brillo de tu elegancia.
De azulada
tarde con la promesa.
De
gentil mirada con la sorpresa.
De
dulzura pura de tu fragancia.
Y en
dorado lago va tu cabello.
Y en
laguna plata va tu sonrisa.
Y tus
manos pasan con sol y brisa.
Son dos garzas blancas con tu destello.
En
pupilas tuyas soy cancionero.
Y en las
letras llevo voz que aparejo.
A
sentidos cielos que son tu espejo.
De azahar
muy casto de limonero.
Y tus
pasos danzan con la cadencia.
Con
señal alegre en remolino.
Con
vibrar sincero y diamantino.
En tu
estilo propio con excelencia.
Y en tu
trato dulce y muy dilecto.
Van escritos
versos de mi querencia.
Con
palabras nuevas con reverencia.
Con
perfume casto fiel de tu afecto.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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