viernes, 5 de abril de 2019

Una tarde en Cartagena.





Una tarde en Cartagena.

En la augusta tarde cartagenera.
Yo le robo al tiempo presentimiento.
Me adelanto ágil para tu encuentro.
Y esperar que pases a pie de fiesta.

Y mirarte puedo en las murallas.
Y gimiendo dulce en los carruajes.
Y dejando sello de tu linaje.
Con miradas sobre el mar que extrañas.

Me imagino siendo de los palenques.
Un hombre negro de campamentos.
Que a esclava ama en sus adentros.
Que la lleva plena fervientemente.

Te imagino negra y mi princesa.
Con risueño gesto de luz sagrada
Con mensaje tierno de su mirada.
Con amor eterno de paz sincera.

Yo te escribo versos y te recuerdo.
Al pasar muy raudas embarcaciones.
Y con lluvia y viento en los balcones.
Dejo un poema escrito en tu pañuelo.

Tu perfume fijas en los destellos.
Cuando el sol se esconde en silencio.
Cuando la luna reclama el dulce sueño.
Cuando dibujas sueños en tu cabello.

Y una voz me dice que tú me amas.
Y me esperas siempre en un castillo.
Y muy fiel me guardas en tu cariño.
En tu pecho noble con fe que abrasa.


Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




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