Y tu nombre cifro.
En aromas te hablo en la llovizna.
En aromas de hojas en paz silvestre.
Y tus manos busco y que me muestres.
Si leyenda sientes en la neblina.
La leyenda nuestra cual golondrina.
Que buscando abrigo va a tu ventana.
Y te deja poemas en tu mirada.
Y regresa llena de luz divina.
Y tu nombre cifro en los nogales.
Y en resinas blancas yo fiel te escribo.
Y en los prados verdes de los olivos.
Te señalo rutas de manantiales.
En dulzura pura de los trigales.
Te dibujo bella con bendiciones.
Y amapolas brillan en los girones.
Que te pintan dulce en los rosales.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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