Tu voz de alondra.
Y ya anciana y bella recordarías.
Que un hombre amó tus dulces nostalgias.
Y que amó tu historia y tu mirada.
Y que amó el brillo de tus
pupilas.
Y universos hizo a ti posibles.
Y en tus manos puso fieles paisajes.
Te pobló de versos en los celajes.
Y horizontes mil creó en tu tez libre.
Y en el humo mires el testimonio.
Y la historia hecha de amor
sincero.
Que feliz vos fuiste en el
sendero.
Y dichosos fuimos en el asombro.
Que miradas tiernas permanecieron.
Que tus sueños claros ya me enseñaron.
Que en tu cielo amable nos
encontramos.
Y en tu voz de alondra fui tu jilguero.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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