miércoles, 19 de mayo de 2021

Y el ritual florece.

 


Y el ritual florece.

 

Y el reloj de flores resucitado.

Va con signos blancos de las sorpresas.

Va en rituales cortos de las promesas.

En compás secreto profetizado.

 

Y en su tiempo espera ya la leyenda.

Que en corolas blancas se sintonice.

Que en silencios largos se preconice.

El valor silente que en vos se encienda.

 

Y en pequeñas ondas de sus reflejos.

Van compases tiernos de tus vigilias.

Van retratos nuevos de tus familias.

Que futuros hijos son sus espejos.

 

Y las flores caen y son semillas.

Que en silente calma son esperanza.

Que en ferviente espera de la confianza.

Ya prolongan vidas que son sencillas.

 

Y el ritual florece con la cadencia.

De sencillo canto que fue inspirado.

En portal eterno enamorado.

De tus ojos puros de la inocencia.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

 

 


Y conectas tiempos.

 

Y conectas tiempos.

 

Sucesiva escala de los perfumes.

Que en colores lazan ya sus matices.

Son los cantos suaves que vos predices.

En sereno ambiente que vos lo asumes.

 

Y en la danza alegre de las fragancias.

Que los bosques sienten eternidades.

Dan tus gestos tiernos fraternidades.

Van tus manos tenues sin las distancias.

 

Multitud de rostros angelicales.

Son las hojas verdes de la floresta.

Que te acoge tierna y manifiesta.

Esplendor de siglos muy musicales.

 

Y en las ramas fulgen con tus clamores.

Escogidos versos de tus vivencias.

Escondidos gestos de tus clemencias.

Y apacibles cantos de tus dolores.

 

Y conectas tiempos y resplandores.

De la ignota historia que te sustenta.

De tu dulce queja que te atormenta.

Mas le pintas flores con esplendores.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

 

 

Y en la garza blanca.

 

Y en la garza blanca.

 

En las hojas verdes de los senderos.

Con matices vivos entrelazados.

Van clamores nuevos y antepasados.

Van nostalgias y ecos muy placenteros.

 

Van tus huellas puras que son plegarias.

Va la ronda eterna por el encuentro.

Va el suspiro y verso que es epicentro.

De labores sabias que son agrarias.

 

Va el secreto eterno y va el misterio.

Va el discreto gesto de la alegría.

Va el concreto arresto de valentía.

Va el matiz fraterno del refrigerio.

 

Y en la garza blanca va tu añoranza.

Reflejada justo en los potreros.

Y en la humilde hierba de los esteros.

Va la estampa bella de tu semblanza.

 

Y en entorno tierno de tus ambientes.

Dulcificas todo con tus bondades.

Das sentido bello a soledades.

Con mensajes sabios que son silentes.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

 


Tus pupilas miran.

 

Tus pupilas miran.

 

Mis nostalgias captan en tus anhelos.

El compás de rezos omnipotentes.

Que pronuncias sola en los ambientes.

Del antaño templo de tus abuelos.

 

Y tus manos llevan los dos misales.

El de rezos cortos de florecillas.

Y tu diario escrito con las plumillas.

Que pulsaron dedos inmemoriales.

 

Tus pupilas miran estremecidas.

En el punto fijo que convergemos.

En plegaria misma que la invoquemos.

Con el mismo anhelo de ser cumplidas.

 

Y en la tarde grata y perfumada.

El incienso gira en remolino.

Y en tu pecho blanco y cristalino.

Un milagro avanza de ser amada.

 

Y te marchas siempre con la esperanza.

De besar la tarde que es milagrosa.

De tocar al pueblo con voz de rosa.

De volver sonriente con tu confianza.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo

 

lunes, 10 de mayo de 2021

Sois la flor paloma.

 

Sois la flor paloma.

 

Ni en la niebla oscura se desvanece.

Tu clamor sincero que me visita.

Que acaricia el tiempo que resucita.

Tu primer atisbo que permanece.

 

Y en un nardo blanco que es vespertino.

Que conecta tiempos con su substancia.

Que vislumbra anhelos a la distancia.

Vos me entregas todo tu buen destino.

 

Y en silencio sientes que es invisible.

El sincero gozo que ya te anima.

Y el lenguaje sabio que se aproxima.

A insinuarte dicha que es apacible.

 

Y en el nardo casto que no agoniza.

Sois aroma grato que me acompaña.

Sois silencio y canto que desentraña.

Un amor sencillo que se eterniza.

 

Sois la flor paloma que es mensajera.

Sois corola y luna sois mariposa.

Sois gemido y llanto que en mi reposa.

Cercanía Grácil que ya me espera.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.


Y atravieso prados.

 


Y atravieso prados.

 

La potencia nace de la impotencia.

Y el valor las une en sus clamores.

Y por cada rama en sus fulgores.

Generoso bosque da su apariencia.

 

Y bastó aliento caritativo.

Que formó ya todo con esperanza.

Que la débil fuerza en si se afianza.

Y lo fuerte amable es comprensivo.

 

Y en el bosque busco tu fiel esencia.

Que prodiga lumbre que es bienhechora.

Tu mirada basta generadora.

Del amor que nace con tu clemencia.

 

Y atravieso prados que significan.

Un lenguaje nuevo de soledades.

Y en la flor que brilla en oquedades.

Van poemas tenues que dignifican.

 

Y en los troncos viejos que ya dormitan.

Resucitas gozos que ya vivieron.

Y les buscas mieles que no murieron.

Y te dan la suerte y en vos palpitan.

 

Y un llamado haces en enramadas.

Y reclamas dichas que son primeras.

Y te juegas todo en primaveras.

Que sonrisas dejan esperanzadas.

 

Y empinada cumbre me comunica.

Un amor que sueña en pastizales.

Un silencio alegre de manantiales.

En tu voz que fluye y purifica.

 

Y pequeña rosa es vencedora.

Y domina bosques con su fragancia.

Y te muestra el sino el de tu infancia.

Y el camino amable de redentora.

 

Y un milagro grande ya lo suspiras.

Y en corolas pulsas un buen futuro.

Que la vida bella es sin apuro.

Y que todo llega si vos lo admiras.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

 

 


Corazón que pinta.

 

Corazón que pinta.

 

En tu ausencia larga me refugiaba.

En la ronda clara de los claveles.

En tus huellas bellas en los manteles.

Y en tu aroma casto que se esfumaba.

 

Y pintó la palma mi sentimiento.

Con tu tez de mieles que son sensibles.

Con tus dedos largos inmarcesibles.

Con tu gesto amable que va contento.

 

Y el ambiente cambia con tu presencia.

El amor perfuma los humedales.

Y un atibo grácil de tus modales.

Ya me abraza grato con tu clemencia.

 

Me regalas voces entretejidas.

Con tus rezos puros y angelicales.

Y me brindas tiempos que son leales.

Con acordes dulces de bienvenidas.

 

Corazón que pinta tus emociones.

Es pincel fiel mío que ya te llama,

Que en la palma graba con luz y flama.

Tu silueta alegre con oraciones.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.