Al
risueño puerto.
Y me
traes cantos de miel morisca.
Con
tropel de ritmos de los desiertos.
Con
nostalgias dulces que son conciertos.
Que
proyectas siempre en la arenisca.
Tu
sonrisa virgen ya se acompasa.
Con
miradas sabias que me diriges.
Con
pupilas libres con que me eliges.
Con tu
piel trigueña que me traspasa.
Y en
gemir de cantos que van lejanos.
Te
imagino ágil en primavera.
Con el
pecho frágil de fiel bandera.
Con el
canto dulce que va en tus manos.
Y en
aromas buscas y rememoras.
El
momento dulce de cercanía.
El
recuerdo grato que nos unía.
Al
risueño puerto de las auroras.
Y tus gestos
llevan las expresiones.
De
lecturas nuevas con esperanza.
De
presagios ciertos de la añoranza.
De
volver al cielo de tus regiones.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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