Ella es.
Es de
plena gracia y sencilleces.
Con su hablar
que es canto muy delicado.
Y me
dice un te amo simplificado.
Y en
silencio vive sus brillanteces.
Voy
siguiendo el brillo de su mirada.
Su
soñada risa de las delicias.
Su
pupila que ama a mis primicias.
De
viajeros versos que son su almohada.
Su
sentir es rezo que va pausado.
Y es campana
diaria que me reclama.
Y es
angustia viva que la proclama.
Al
mirarse sola sin el amado.
Y es un
tiempo vivo que me esperaba.
En la
orilla blanca de los corales.
En la
brisas frescas muy tropicales.
Y en los
soles castos que dibujaba.
Y es
espacio libre que se entreteje.
Con el
golpe tenue de sus suspiros.
Con el
ritmo alegre de sus respiros.
Con mi lira
grata que la festeje.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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