Una vez miré a una mujer hermosa.
Una vez miré a una mujer
hermosa y dulce en el Asia.
Llevaba matices de amor y dolor
de todas las razas.
Su voz sentía todo el amor a
pesar de la distancia.
Y me decía siempre que no sabía
porqué me amaba.
Creo llegué a tocarle sus dedos
y me dijo te quiero.
Casi no conversó mucho conmigo
mas sentía su aliento.
Olía a romero y limonero
mientras la miraba en el puerto.
En ese tiempo yo iba en barco a
su hermoso pueblo.
Ella después hizo una novela de
nuestro callado encuentro.
En ella dice que sintió el amor
más puro para sus recuerdos.
Y vive recordando momentos
bellos y besándome en silencio.
Jamás se despidió mas llevaba
en su cuaderno mis versos.
No sé si la vuelva encontrar
espero su carta en el correo.
Mas ella sabe que la quiero y
me piensa amar desde lejos.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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