Y
escalando soles.
Con tu
mirada fresca me saludabas.
Detenías
tiempos y los acordes.
De
cantares suaves que rememores.
Y
sonriente adornes lo que soñabas.
Esperando
escuchas estremecida.
Que un
nuevo canto hoy ya te llena.
Y
escalando soles en la faena.
El aroma
nuevo ya es de tu vida.
En
silencio sientes ya la tormenta.
Que
involucra esperas y desafíos.
Que anuncia
fuegos intempestivos.
Con
pregunta amarga si el mar nos deja.
Y tu
cuerpo brilla hoy sin medida.
Con tu
paso tierno de la esperanza.
Anunciando
encuentro que nos alcanza.
En el
mismo sitio que no se olvida.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.