A tu
florero.
Y
colocas flores en el florero.
Con tu
esencia bella que vos le estampas.
Y sensibles
siglos en él escampas.
Del
fustigo y lluvia que da el sendero.
Y el
florero cuenta de tus vigilias.
De la
senda noble de tus sentires.
De tus
besos castos y tus gemires.
De tu historia
grata y tus familias.
Diminutas
flores vos acaricias.
Y en sus
hojas grabas los calendarios.
Y silencios
marcan y abecedarios.
De
recuerdos claros de tus delicias.
Y en el
tiempo flotan y son mercedes.
De la ronda
libre de tus poemas.
Del sensible
canto y tus emblemas.
Que resumen
dichas que vos concedes.
Y las
flores lanzan en sus aromas.
Tus
ensueños dulces y peregrinos.
Con
latir testigo de tus caminos.
Y pregón
sencillo de las palomas.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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