Levemente
lloras con tus perfumes.
El
clemente llanto y sin testigos.
El
dulzor que llueve y va a los trigos.
Tu dolor
muy dulce que vos asumes.
Con tu
gesto amable vos me acaricias.
Y preguntas
gratas me vas marcando.
Y en suspiros
hondos te vas ligando.
A mi pecho
pobre que beneficias.
Y en
sonrisa tierna vos ya me apruebas.
Y un beso
suave me recomiendas.
Y en
silencio amable vos ya me ofrendas.
Tu nostalgia
grata que la compruebas.
No te
olvides nunca que yo te admiro.
Y en tus
pasos bellos va mi camino.
Y en tu
pulso grabas ya mi destino.
Y en tu
beso casto va mi suspiro.
En un tu
cuello fino van mis poemas.
Tu
silueta tersa es mi pergamino.
Tu
cabello hermoso me lo imagino.
Un
sensible abrigo de tus emblemas.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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