Conocí
tus huellas.
Conocí tu
pecho que yo lo calmo.
Y en
futuro mundo ya perfumado.
Tus palabras
tiernas que me han sanado.
Las soñé
por siempre y son mi salmo.
Conocí
tu pecho en el inicio.
Y al
gemir tu canto y tu llamada.
Y al
sentir acordes de tu mirada.
Y al
lucir tu cuerpo que yo acaricio.
Conocí
tus huellas en la armonía.
En el
trazo suave que no se extingue.
En el
dulce garbo que te distingue.
En tu
marcha núbil que estremecía.
Conocí
los cielos que hay en tus manos.
Que en
aromas frescos se comunican.
Que en
atisbos cautos se dulcifican.
Y en
caricias suaves de los arcanos.
Conocí
tu rumbo y de antemano.
Y te amé
silente en tu ventura.
Dibujé
tu garbo con la dulzura.
Con tu
nuevo ritmo que va lejano.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario