La
princesa amable.
Y te
instalas dulce en mi coraje.
Y
regalas frescas tus esperanzas.
Con tu
estilo humilde que ya lo alcanzas.
En matiz
amable de tu paisaje.
Te
adelantas siglos a tus deseos.
Y
vislumbras cantos que no has oído.
Y
entrelazas dichas que ya has vivido.
Y
presientes gozos en tus paseos.
Y en tus
ojos castos que son dilectos.
Van tus
brillos santos que peregrinan.
Por
silentes campos que te imaginan.
La
princesa amable de mis afectos.
Vas
sonriente y bella y te defines.
Con el
sueño ignoto que lo presientes.
Con
momentos gratos que son pacientes.
Con tu
dulce estampa en los confines.
Vas
amando todo con tu inocencia.
Y en
caminos verdes van tus caricias.
Y en mensajes
nuevos van tus albricias.
Y en la
tarde grácil va tu presencia.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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