miércoles, 19 de julio de 2017

A la mujer siempre tierna.




A la mujer siempre tierna.

La mujer siempre tierna y con el corazón en las manos.
Con todos los perfumes vivos del amor en sus hombros.
Con las palabras suspendidas entre el corazón y su llanto.
Con los adioses entrelazados entre sus gemidos y lloros.

La mujer llena de renuncias y del amor inocente.
La que espera la llegada de su amor en el puerto.
La que busca las cartas de amor en los recuerdos.
La que mira en la luna niña sus sueños fervientes.

Aquella mujer que camina de incógnita en la playa.
La que busca el perfume de sus besos del alma.
La que aspira la brisa para transformarla en lágrimas.

Aquella mujer la estoy buscando en su  aula.
En el mosaico de fotos de hermosa colegiala.
Aquella que me conquistó con una sola mirada.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

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