Llego hasta ti.
Llego hasta ti y me presento, mira mis manos.
Allí está mi destino es cristalino a tu lado.
Tu cabello me acaricia con el fuego perfumado.
Y tu voz me ordena todo y me impulsa a lo sagrado.
Paloma que habitas en las palmeras; en el oasis del desierto.
Quiero oír tu voz quiero recoger tus lágrimas del alma.
Siembra en mí tu amor y crecerá para decirte te quiero.
Búscame en un rincón allí te espero con mi palabra.
Te buscaré en medio de la ciudad en una esquina.
Y me tomarás de la mano y me llevarás a tu casa.
Y me dirás que también me buscaste por las avenidas.
Toma este pañuelo y seca toda amargura y lágrimas.
Y sonríe que siempre te busco en mis pupilas.
Y en el eco de tu voz y en mi corazón de amor sin medida.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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