sábado, 23 de septiembre de 2017
El amor va mas allá de lo imaginable.
El amor va mas allá de lo imaginable.
El amor va mas allá de lo imaginable es el perfume secreto del alma.
El amor va más allá de extrañarte, es tu sonrisa como ave que vuela.
Son tus palabras sentidas con el arte de amar más allá de que duelan.
Mas allá del dolor y mas allá de la espera que en nuestras almas canta.
Tu corazón me muestra la poesía que en tus labios se dibuja.
Y mas allá de las palabras está tu mar de sentimientos tiernos.
Mas allá de tus ojos está el paisaje de tu amor como una súplica.
Y mas allá del fuego donde me llevas está tu clamor fiel secreto.
Más allá del tiempo te dibujo en mis vigilias donde te siento mía.
Y percibo el aroma de azahar fresco y primaveral de tus brazos.
Voy ligado a tus palabras y voy impreso en tus gestos y alegría.
Mas allá de las profecías me esperas en el arroyo del recuerdo.
Y me construyes pequeños paraísos hechos con tu mirada serena.
Y mas allá del futuro estás en el inicio del amor donde eres lucero.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
jueves, 21 de septiembre de 2017
Añoranzas del retorno.
AÑORANZAS DEL RETORNO.
En la feraz comarca de mi infancia,
con el correr del tiempo victimario,
no hay ni cenizas de paterna estancia,
ni una señal del viejo vecindario...!
Sobre el terrón huesoso de lo extinto
se alza a manera de rosal disperso,
otro poblado de perfíl distinto
con otras gentes de pensar diverso...!
En el umbral del nuevo caserío ...
nadie descifra lo que mi alma ansía:
beber el agua del antiguo río...!
y abrir la puerta de la familia mía...!
Pero a pesar de cuánto desengaño,
miro en la torre el mismo campanario,
que fue el reloj de mis primero años
y que hoy es un canto solitario...!
Dulce campana de tañido triste...!
tú me devuelves mi niñez temprana...!
el pobre niño que partir le viste,
Niño regresa con cabeza cana.
José Celestino Sánchez Benavides.
El Brindis del Alma.
BRINDIS DEL ALMA.
En la copa cordial de mi lenguaje
como símbolo fiel de complacencia,
brindo el alma inmortal en homenaje
que merece tan digna concurrencia.
El licor del espíritu no embriaga
porque tiene la norma dirigible
de brindar la verdad que no naufraga,
de brindar amistad inconfundible.
En el cielo sin nubes de mi mente
los amigos de firmes convicciones,
valen más que los astros refulgentes,
mucho más que cien mil constelaciones.
La virtud que se alcanza en franca lidia
resplandece en las frentes meritorias
más que el oro filial de la perfidia
y el dinero causal de vanagloria.
Nada tiene valor en la existencia,
nada refulge en la frente por corona,
nada como la paz en la conciencia,
nada como el honor en la persona.
Al sentirme en consorcio tan portento
de seguros amigos verdaderos,
brindo el néctar lustral del pensamiento
en estrofas de ritmos placenteros.
Recibid colección de almas serenas,
mis ardientes anhelos de ventura
y conmigo brindad en copas llenas
por la eterna amistad divina y pura.
José Celestino Sánchez Benavides.
El Maestro de la escuela campesina.
EL MAESTRO DE LA ESUELA CAMPESINA
Con la idílica dulzura con que hablaban mis abuelos
de sus líricas campiñas circundadas de arroyuelos,
brota el río montañero de mi verbo juvenil.
Soy entonces connativo de la fuente cristalina,
el amigo inconfundible de la errátil golondrina
y el dinámico labriego del espíritu infantil.
Fortifica mi docencia la ancestral filosofía,
que propugna la existencia de Eternal Sabiduría,
cuyo Verbo enciende soles de infinita claridad.
Sublimizan mi escuelita las nevadas serranías,
que se yerguen en el fondo de azuladas lejanías
como símbolos tocados de apacible eternidad.
Enseñando democracia bajo el techo del labriego,
yo disfruto con mis niños del dulcísimo sociego,
que no sienten los magnates del dinero corruptor.
Nada pido de rodillas frente al trono de los grandes,
porque miro el sol de frente como el cóndor de los Andes.
pero exijo del estado su concurso protector...!
Soy semblanza de mi pueblo de carácter castellano,
que hace Patria generosa con la palma de la mano,
sin más ciencia ni más arte que su propia sensatez.
Soy la estampa de una raza de progenie legendaria,
que hizo azules paraísos de una selva milenaria
y de cada infancia nueva su futuro de honradez...!
Con mi bíblica sapiencia - que descifra los enigmas -
soy el genio creativo de divinos paradigmas
y de fuentes de agua viva con la vara de Moisés.
Soy entonces la campana religiosa de la aldea,
soy el Himno de la Patria, la Bandera que flamea
y el clarín de los soldados de mi pueblo nariñés...!
Voy camino de Francisco, el heróico misionero,
del amigo de los lobos, del infrágil compañero,
que miraba en cada cosa lo que puede el Creador.
Mucho aprendo de la hormiga que abre rutas en cadena,
soy alumno de la abeja que me enseña su colmena,
de la araña que entreteje de ilusiones su balcón.
Vivo absorto con Isidro labrador de las praderas,
que con mano milagrosa convertía en cementeras
los estériles desiertos y las rocas del peñón.
Soy entonces el maestro de la Escuela Campesina,
el clarín de los soldados de mi tierra surandina
y el artífice del canto como el dulce ruiseñor...!
José Celestino Sánchez Benavides.
lunes, 18 de septiembre de 2017
Que mis poemas te son muy agradables.
Que mis poemas te son muy agradables.
Que mis poemas te son muy agradables me dices.
Yo te digo que mis versos para ti me los da el cielo.
Llevan cantos de mi corazón cuando me bendices.
Me bendices con tus palabras señoriales que anhelo.
Navego en tu hermoso amor angelical prudente y sabio.
Que como el milagro de amor más grande tu me has dado.
Entonces te escribo la biblia de mi amor en tus bellos labios.
Y vivo del aroma de tu sonrisa sintiendo que estás a mi lado.
En una gota de rocío suspendida en el pétalo de una rosa.
Te envío una lágrima de alegría cada vez que me miras.
Cada vez que suspiras por mí, tu siervo y me recuerdas a solas.
Y cada vez que me escribes, mi corazón del tuyo se enamora.
Y me siento muy feliz que tu me lleves en tu dulce voz sonora.
Y que puedo besar tus labios cuando en la noche me nombras.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
Tus ojos fijaron su mirada.
Tus ojos fijaron su mirada.
Tus ojos dulces fijaron su mirada en mi rostro con barba.
Tu mirada plácida de niña estudiante me interrogaba.
Y mil sueños de amor y caminos tallaba en mi alma.
Y unías mi alma a tu alma con tus ojos verde esmeralda.
Me marcaste con tus ojos y me señalabas mil años de dicha.
Cambiaste mi vida pues ya no miro la ciudad sino verdes praderas.
Quitaste la cárcel de mi nostalgia y me dabas la miel de tu vista.
Tus ojos encendieron mi medicina y la escribiste en tu piel trigueña.
Entonces vivo en tu mirada y en la ronda de música cuando me miras.
Percibo feliz el verde mensaje de tus ojos cada vez que te recuerdo.
Palpo la felicidad con mi pecho que lleno está de tu mirada y sonrisa.
Mi sentimiento de amor va al compás de tus ojos y de tus pasos sonoros.
Y nos volvemos a buscar en el mismo café donde nos conocimos plenos.
Y nos volvemos a enamorar recordando cuando nos miramos a los ojos.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
domingo, 17 de septiembre de 2017
Espérame en la ventana esta noche.
Espérame en la ventana esta noche.
Espérame en la ventana esta noche mientras dure la primavera.
Mientras en la luna llena todo el amor de tu espera te escribo.
Mientras rescato el fulgor de paz que me imprimió tu mirada primera.
Mientras recorro el camino por donde viniste buscando tu alivio.
Espérame en tu ventana cargando a tu espalda mi poema.
Cargando mi amor que a la distancia es pluma que vuela.
Que muy cerca de tu ventana es el toque secreto que esperas.
Y en la noche es el paisaje que vuelve a nacer cuando me deseas.
Espérame en tu ventana con tus ojos con perfume pintando.
Con aromas dibujando la dulzura de la plegaria del encuentro.
La plegaria del silencio cuando prometes amarme hasta el llanto.
Cuando dibujas para siempre mis palabras en tu hermoso pecho.
Cuando se paraliza hasta el mismo universo tus besos esperando.
Cuando tu música me sigue y me busca en tus manos y en tu lecho.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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