Y en las
rosas dejas.
Y
dibujas cantos que son felices.
Con la
esencia virgen del fiel paisaje.
Con
aroma suave de tu paraje.
De
sencilla fronda con tus matices.
Y la
historia nuestra ya se eterniza.
En el
tiempo grácil que nos acoge.
En el
aire tenue que sobrecoge.
Y nos
sella un sueño que sintoniza.
Y en
aromas frescos ya van descritas.
Tus
caricias gratas que son sinceras.
Que
deslizan gracias de primaveras.
Que
pintaron frases tan infinitas.
Y en las
rosas dejas tu fiel aliento.
Que
propaga voces de la armonía.
Que
recrea valles de fantasía.
Y da
senda al verso que yo presiento.
Y
encuentras cielos en los senderos.
Y los
nuevos mundos en los instantes.
Y tu
vida pasa con los radiantes.
Con los
ecos dulces de cancioneros.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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