Y
decides darte.
Y te
impregna el valle ya su fragancia.
Y
vislumbras flores entretejidas.
Y
dibujas palmas estremecidas.
En
sereno tiempo de tu constancia.
En
silencio miro ya tu añoranza.
Y me
brindas dulce tu fiel leyenda.
Y me
ligas firme a tu gran senda.
Me
regalas siempre luz y confianza.
Tu
silencio es fuerza de cercanía.
Tu
amorosa prenda de vestidura.
Tu inocencia
grata en la aventura.
Que nos
liga siempre en armonía.
Y
decides darte a la inocencia.
Y a los
ecos claros de atardeceres.
Y a la
historia viva de amaneceres.
Y al
amor sincero con tu presencia.
Y
caminas libre ya los senderos.
Con amor
intenso que lo liberas.
Con fragante
anhelo que lo acogieras.
En tus
sueños gratos y placenteros.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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