Un poema para ella.
Voy siguiendo aromas de tu sonrisa.
Y recuerdo voces que pronunciaste.
Y en los sueños dulces que imaginaste.
Hoy dibujo poemas que no terminan.
Mis palabras nobles son escogidas.
De los cantos tiernos de tu armonía.
De las huellas tuyas que refulgían.
Al buscarme a veces y a escondidas.
Y tus ojos negros que me conquistan.
Se quedaron fijos en tu ventana.
Y tus manos claras que acariciaban.
Sobreviven fieles en mis pupilas.
Te he dicho te amo de mil maneras.
Con el ritmo alegre de tu recuerdo.
En el canto tierno de tu misterio.
Con palabras tuyas que son sinceras.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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