Leyenda de amor.
Y ella a cada paso grita en silencio.
Mi presencia busca la solicita.
Y la vida brilla en sus mejillas.
Y detiene el tiempo para el cortejo.
Hasta haber podido yo conquistarla.
Y sus cantos tratan de hacer los ritmos.
Que nos faltan para unir caminos.
Y poder estar en la caravana.
Y sus ojos bañan con sus diamantes.
Con su lluvia pura que me conquista.
Con el ritmo alegre de sus pupilas.
Con caricias castas de sus mensajes.
Y la calle vuelve a unirme a ella.
A su bella risa a su perfume.
A su pecho grato que lo descubre.
Con su trato amable con su leyenda.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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