martes, 16 de octubre de 2018

Poesías Para ser incluidas en el libro de poesía Awasca.




Poesías para ser incluidas en el libro de poesía. Awasca.


El amor nace del trauma del silencio.

El amor nace del trauma del silencio.
Si la boca calla empieza el poema.
El silencio viste al amor con cielo.
Y la música nace de aromática letra.

La palabra sentida recoge silencios.
Y recoge la esencia de los besos.
Y se eleva en sencillos misterios.
Y permanece en una melodía gimiendo.

Entonces el amor es trauma que cura.
El amor es música que llora cantando.
El amor es peregrina letra esperando.
A la orilla silente del tiempo que se esfuma.

El amor entonces se suspende del verso.
Para hacerse historia cantada que espera.
Para hacerse melodía del alma que lleva.
Silencios y cantos que viven en el beso.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Me cuesta imaginarte ausente.

Me cuesta imaginarte ausente para siempre.
Y saber que tu perfume para verte me lleva
Recorro los lugares y campos todos verdes.
Y vuelvo a sentir tu presencia dulce y bella.

Vuelvo a escuchar del amor las fieles campanas.
Y tu silueta en la tarde con los aromas se dibuja.
Vuelves a recoger feliz mis besos que te buscan.
Vuelves a sonreír con mi voz que siempre extrañas.

Todo el campo nos cobija con su canto sincero.
Y volvemos a amarnos entre estrellas y luceros.
Y volvemos a decirnos quedamente te quiero.

Nuestras voces se unen en el místico silencio.
Mientras contemplamos nuestro azul universo.
Mientras nuestras manos se besan con los dedos.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Yo llevo al Chocó en mi canto.

Yo llevo al Chocó en mi canto.
Y beso su esencia y aroma.
Amo a Cupica  y Solano.
Amo a su gente y su historia.

Y siento el amor de sus pueblos.
Siento su  alegría y su llanto.
Su voz en currulao la llevo
Que en su dolor sigue amando.

Chocó de amor y leyendas.
De fieles mujeres hermosas.
Que con dulzura en sus venas.
Nos dan el amor como diosas.

Para mi Chocó es mi canto.
Hecho de tagua y de chonta.
Hecho de amor fiel al Atrato.
Hecho de ríos y de canoas.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Eres la melodía de la selva.

Eres la melodía de la selva;
En su canto de risueñas esperas.
En sus aromas de vida sincera.
En su gemido diciendo que vuelvas.

De las plantas en la amable corteza.
Nuestro sentir se funde en fonemas.
Y cada flor nos reclama leyendas.
Y en cada hoja un verso me dejas.

Y el sol se une a nuestro paisaje;
Las cascadas reclaman que me quieras
Y el azul para que amor entretejas
Y el verde escribe mi poema salvaje.

En tus pupilas te dejo mis huellas.
Con los ecos del amor de la selva.
Y en cada latido de la floresta.
Yo te escribo mi humilde poema.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Romance playero.

Tu amor se extiende en la fina arena.
Y la dicha me liga a tu sonrisa.
Y eres paisaje al caminar serena.
Y para nunca olvidarme me miras.

Tus palabras me cuentan una historia.
La leyenda de las dulces miradas.
Cuando eras todavía colegiala.
Y quisiste grabarme en tu memoria.

Hoy me escribes en la arena tus versos.
Y me dices que soy tu amor primero.
El que está en tu corazón de velero.
Para navegar a tus ojos bellos.

Yo te escribo en el mar los poemas.
Y el sol poeta los refleja en tu puerto.
Y te digo que te llevo en mis venas.
Cuando mi marea me lleva a tu cuerpo.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




El encanto dulce de tu silueta.

El encanto dulce de tu silueta.
Un lamento lleva como reproche.
Y en tus ojos libres hay una letra.
De novela inédita donde amor brote.

Tu nostalgia mil mundos atraviesa.
Esperando el tiempo y ser amada.
Buscas besos nuevos de bocas tiernas.
Corazones jóvenes de hombres que aman.

Buscas versos blancos en los trigueños.
Y morenos versos de novios albos.
Buscas frase aún no escrita en sueños.
Que te indique ruta del dulce amo.

Te enamoras rápido de los poetas.
Que te escriben versos en las paredes.
Y te esperan siempre en primavera.
Cuando cantas grata que el amor vence.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Otro canto tiene tu voz hermosa.

Otro canto tiene tu voz hermosa.
Y el mensaje bello de tu mirada.
Otro brillo tiene tu boca que ama.
Y el secreto dulce que me enamora.

Y mil sueños caben en tu gemido.
En tu pecho virgen que el amor grita.
En tu pecho núbil que me acaricia.
En tu cuello frágil del amor nido.

Y en tu rostro llevas toda una historia.
De una dulce ronda en la noche bella.
De un anhelo puro de dejar huella.
De un tierno sueño que buscaste ahora.

Pasarán los tiempos que cambian todo.
Y serás muy pronto mujer madura.
Más tu estampa grata siempre tan pura.
Vivirá en esa esquina que tanto adoro.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.





Tu poema me toma hoy de la mano.

Tu poema me toma hoy de la mano,
Me orienta a transitar por mi memoria.
Recordando tus besos aún muy cercanos.
Recordando el canto de tú historia.

Yo te buscaba siempre en tu colegio,
Me unías a tu sonrisa inocente.
Y te decía por siempre te quiero.
Más allá del universo presente.

Tu belleza y elegancia sublimes.
Las grabaste en el corazón mío.
Y en tus cartas dejaste un suspiro.
Para que te recuerde sin límites.

Hoy eres mi poesía favorita.
Con el aroma de tu amor risueño.
Con la ternura del amor primero.
Con la dulzura de tu alma infinita.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Mientras coses silencios.

Mientras coses silencios me recuerdas.
Y en medio del bosque grabas un canto.
Y me unes al hilo milagroso que llevas.
Y haces la canción para conectarnos.

Un murmullo cruza la noche dulce.
Y una estrella va alumbrando tus deseos.
Buscando tus labios y tu perfume.
Entonces puedo unirme a tu misterio.

Mientras coses silencios sin testigos.
En el hilo llevas un fiel mensaje.
Tu calor amante es y forja el abrigo.
Y me coses junto a ti para amarme.

Entretejes místicos universos.
Cuando buscas lágrimas en tus ojos.
Entretejes llanto y coses mis versos.
Al silencio tuyo en tus labios rojos.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Y se mueve todo al recordarte.

Y se mueve todo al recordarte.
Al compás del tiempo que amas sensible.
Y en el ritmo mismo de lluvia que cae.
Vas unida al aire de amor que gime.

Tu sonrisa flota en los pasillos.
Tu perfume ronda en las alcobas.
Y tu hablar gentil expresa que lloras.
Cuando buscas sola el amor mío.

Tu mirada en cada banca fijaste.
Y tus brazos tiernos dejaron tu huella.
Y en geranios fieles tu alma grabaste.
Con el dulce canto que ahora te espera.

Tu semblante amable solo recuerdo.
Que expresaba todo tu sentimiento.
Y tus manos cálidas se me fueron.
Cuando más quería ser tu leal dueño.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




El amor es sorpresa en el tiempo.

El amor es sorpresa en el tiempo.
Y el asombro de amar solo perdura.
Un momento de amor puede ser eterno.
Y un saludo puede ser oración pura.

La sabiduría es la sorpresa de lo cierto.
Es la posibilidad de encontrar un canto.
El amor es la sorpresa de ser bueno.
Es la posibilidad de vivir sin formulario.

El amor es la aventura de la inocencia.
Y el hilo de nuestra vida se hace grande.
Del asombro de amar solo un instante.
Y del recuerdo de una mirada tierna.

El amor es el único trauma que cura.
Todos los males de la rutina incierta.
El amor es la llave la más pequeña.
Que abre universos de buena ventura.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



Escribo mi poema.

Escribo mi poema en tu tez de rosa.
Y en tus ojos miro tu sentimiento.
Descifro el mensaje que está en boca.
E imagino que sientes lo que siento.

Me miras y me dibujas en tu pecho.
Y siento que vivo en tus pupilas.
Y tu perfume canela me inspira.
Y tus labios me dan tu amor con beso.

La distancia se une a tu pecho tierno.
Mi poema llevas en tu blusa blanca.
Y el amor lo expresas con tus gestos.
Me miras cuando caminas con gracia.

Vives uniendo amor a tu cabello.
Todo el amor está en tu mirada.
Tu imagen es una canción en verso.
Tu dulzura es de bella colegiala.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Una historia de amor contigo presiento.

Una historia de amor contigo presiento.
Y a los ángeles tus manos conducen.
Para poder estar en nuestro encuentro.
Y en la espuma pintas sueños que luces.

Las olas traen historias y leyendas.
A tu corazón de núbil aliento.
Y despiertan tu voz para los sueños.
Y alzas tu música de amor en fiesta.

Traes aromas de dorados corales.
Y tu belleza en la gracia navega.
Al compás de perfumes orientales.
Y con el ritmo del viento haces poemas.


Y los ecos de cantos de romances.
Concurren a besar tus pies de gracia.
Y te dan dicha para que la alcances.
Y el color de la música que encanta.

La playa lleva luz de nuestra historia.
La arena es una esmeralda excelsa.
Llevan nuestra memoria las palmeras
Y en tu sonrisa un sueño se asoma.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo




En las fiestas de mi Liceo.

En las fiestas fuiste a buscarme.
Fuiste con zapatillas medio taco.
Te volaste de tu colegio un rato.
Y bailé contigo y pude besarte.

Tu sonrisa se paseaba en el patio.
Tu vestido brillaba en los pasillos.
Y la fiesta vibraba en nuestros labios.
Tus ojos brillaban con mundos sencillos.

Yo recuerdo tu perfume de canela.
Eras mi música y mi azucena.
Y el paisaje azul que me espera.
Y el incienso que mi pecho anhela.

Decías, por mi habías llorado a solas.
Yo te decía que eras mi aurora.
Me dejaste los besos de tu boca.
Y tu sonrisa que mi corazón añora.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Detenías el tiempo en tu paz propia.

Detenías el tiempo en tu paz propia.
Para recordarme feliz a solas.
Tu sonrisa unía todas las cosas.
Para buscarme solo en la aurora.


Y soñar con tu dulce amor que imploras.
Y buscarme en tus fulgentes suspiros.
Junto al paisaje de aroma nativo.
Y en el mismo corredor que lo añoras.

Mientras yo te buscaba en tu perfume.
Y en tus huellas que dejaste en la banca.
Donde me esperabas en cada jornada.
Donde tu voz la dicha hoy la asume.

Hoy te atrae a la casa un solo poema.
Que te hable de tus sentidas esperas.
Que te hable de tu mirada serena.
Y que te diga que siempre me quieras.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Hacerle un poema a tu juvenil sonrisa.

Hacerle un poema a tu juvenil sonrisa.
Es unir todos tus tiempos vividos.
Es ver tu corazón que se desliza.
Al compás de tu mirar infinito.

Entonces tu imagen bella se estampa.
En el dulce corredor del recuerdo.
Y entonces con tus suspiros y lágrimas.
Me gritas en silencio un te quiero.

Amo tu radiante y tierna belleza.
Cuando tornas a mirarme en secreto.
Mientras tu pecho escribe un poema.
Con tu amor que en mi corazón lo llevo.

Buscaré tu mirada que acaricia.
Y que suele besarme lentamente.
Y que atraviesa los tiempos de dicha.
Y se queda conmigo para siempre.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

A tus ojos bellos cafés les canto.

A tus ojos bellos cafés les canto.
Que me miran desde hace tiempo.
Y me escriben versos que en mi alma llevo.
Con la dulce historia de nuestro lazo.

Universos libres danzan en ellos.
Con el brillo casto de dulce abrigo.
Con el suave roce de dulce beso.
Con el tierno gesto de amor nativo.

Tu belleza cabe en tu mirada.
Tu mirada llévame hacia tu boca.
Para un beso eterno que a mi alma toca.
Con el dulce canto de tu voz que ama.

La ternura llevas como el adorno.
De tu bello cuerpo hecho de versos.
Que refleja tu alma canto trigueño.
Pentagrama inscrito en tus lindos ojos.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

Tu sonrisa en mi memoria dibuja.


Tu sonrisa en mi memoria dibuja.
Tu primer ensueño fiel e inocente.
Tus ojos brillan de amor que perdura.
A través del tiempo adolescente.

En la esquina donde tú me esperaste.
Cruzando tiempos con el sentimiento.
Hoy decides verme solo un momento.
Y dejarme amor eterno al marcharte.

Y tu imagen virgen se hace un canto.
Al sonreírme dulce y despedirte.
Y me dejas solo con cicatrices.
Y esperando siempre tus tiernas manos.

Escribirte quiero el postrer poema.
Que en mis venas llevo muy dulcemente.
Solo quiero seas mi canción y suerte.
Y que me alumbres siempre aún en mi pena.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.





Siempre pienso en tu sonrisa dulce.

Siempre pienso en tu sonrisa dulce.
En el canto de tu voz cuando me extrañas.
Te busco a cada instante con el alma.
Sintiendo besar tu amor que me seduce.

Busco tu perfume en el silencio.
Cuando tú me buscas en los ocasos.
Y me besas con tus ojos sinceros.
Y siento el calor dulce de tus brazos.

Te encuentro en un rayo de luz pura.
Que es tu amor tierno que atraviesa.
Mi corazón cantando con la lluvia.
Y dejando tu voz de vida impresa.

En tu garganta van inscritos poemas.
Que los haces cuando me acaricias.
Y en tu pecho se hacen radiante emblema.
Y para ser fiel; nuevo canto inicias.

Vas unida a mis letras que te aman.
Con el perfume de tu pecho inocente
Y la sonrisa de tus sueños fervientes.
Son melodía en mis versos que cantas.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

Lluvia de diamantes.

Provocas una lluvia de diamantes.
Con tus caderas cuando bailas bella.
Dices que me amas con tu son danzante.
Y me endulzas con tu aroma y tu huella.

En tu ritmo alegre al amor me llevas.
Y me sellas con tus palabras tiernas.
Y en el baile me das una promesa.
Mientras sonrientes tus labios me besan.

En mi corazón y en mi son te llevo.
Y me grabas en tu hermoso cabello.
Y en cada suspiro de amor te espero.
Y te escribo mi amor en un solo beso.

Tu sincero pecho en silencio me ama.
Y en tu memoria me llevas presente.
Soy en tu historia el primero que te canta.
Sos mi lluvia de diamantes fulgentes.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

De recuerdos gratos tu imagen vistes.

De recuerdos gratos tu imagen vistes.
Y detienes tiempos e instantes besas.
Y te vuelves joven y te vuelves virgen.
Al regresar sueños que aman y rezan.

El espejo dice de tu semblante,
Que un día fuiste feliz tejiendo.
Y esperando joven que el tiempo pase.
Y tejiendo sueños fuiste sonriendo.

Hoy tu voz me alcanza diciendo que amas.
Y que aún si puedes amar distancias.
Sin esperar nada amar con ansias.
Si no nos miramos ser las miradas.

En las noches claras volver pareces.
Con tus ojos verdes al fin buscarme.
Y tus manos blancas dicen regreses.
Para ser felices por un instante.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

Y tu camita vacía.

Y tu camita vacía me canta.
Y me trae tu fiel aroma risueño.
Te llevaste en tu vida mi pobre alma.
Y solo beso tu almohada en silencio.

Tus besitos se quedaron conmigo.
Y tu imagen suspiro en las tardes.
Y parece que tu pecho en gemidos.
Me consuela esperando que me ames.

En tu dolor ahora soy un recuerdo.
Que jamás olvidarás en el tiempo.
Porque vivo sólo en tus puros besos.
Que me diste con dulce amor eterno.

Cuando yo sueño volver a tenerte.
Mil mensajes con tus gestos me mandas.
Cuando pienso en tus manos celestes.
Nuestros corazones por siempre se aman.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

El amor del obrero.

En la hermosa urbe trabaja.
El obrero pobre muy diestro.
Su ilusión grata es su casa.
Donde tiene sanos recuerdos.

Cada día su esposa le lleva.
Una vianda rica de alimentos.
Y una mirada de amor eterno.
Con paisajes bellos de su tierra.

Mientras come observa a su amada.
Apreciando su belleza nativa.
Y le dice tu eres mi reliquia.
Y ella besa sus manos cansadas.

Bajo el sol pintor de humildades.
Dios bendice el idilio que brilla.
Mientras el obrero busca a su amable.
A su esposa en su casa sencilla.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

En la tulpa.

En la tulpa el indio se inspira.
Y en el humo escribe su llanto.
Y en el fuego quema el quebranto.
Cuando siente acabarse su inga.

De su pecho el canto retumba.
Donde narra amados recuerdos.
De los logros y amores que al tiempo.
Vivirán al fulgor de la tulpa.

En su sayo escribe su historia.
Con aroma en chonduro y coquindo.
Cada planta hará su memoria.
Con los soplos del sol curiquingo.

Su nostalgia la baila el indio.
Al ardor del son de la tulpa.
Y en su giro chural de su ritmo.
Dice adiós sin rencor y sin culpa.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

Eres la melodía de la selva.

Eres la melodía de la selva;
En su canto de risueñas esperas.
En sus aromas de vida sincera.
En su gemido diciendo que vuelvas.

De las plantas en la amable corteza.
Nuestro sentir se funde en fonemas.
Y cada flor nos reclama leyendas.
Y en cada hoja un verso me dejas.

Y el sol se une a nuestro paisaje;
Las cascadas reclaman que me quieras
Y el azul para que amor entretejas
Y el verde escribe mi poema salvaje.

En tus pupilas te dejo mis huellas.
Con los ecos del amor de la selva.
Y en cada latido de la floresta.
Yo te escribo mi humilde poema.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

Toda la selva cabe en tu pecho.

Toda la selva cabe en tu pecho.
Con los aromas de tus labios puros.
Y en el perfume de la noche busco.
Tu alma musical en frescos helechos.
Tu voz la oigo cantando y llorando.
Y siento el canto de tu piel trigueña.
Y busco un acorde en tus tiernas manos.
Y sigo el ritmo de tus pies canela.

Y por los senderos de la montaña.
Encuentro tu historial en el rocío.
Encuentro de tu pecho su gemido.
Cuando buscas mí voz y me extrañas.

La cadencia de la sensible selva.
Nos une en una sencilla y fresca hoja.
En un riachuelo que cruza la meseta.
Y en el canto y mensaje de la alondra.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

La infinitud de las cosas.

Lo infinito en las cosas es su aroma.
Que crea con la sonrisa de los tiempos.
Es el aroma de tu pieza en silencio.
Es tu voz que me llama en la aurora.

Es el canto de tu sonrisa de ángel.
Es el vacío que dejaste en el aire.
Es tu perfume de amor que me atrae.
Es la caricia de tu mirada tu lenguaje.

Es sentir tus pasos dulces silentes.
Que rondan en mi corazón al verte.
Es tu amor que lo palpo en mi mente.

Es tu rostro de mujer bella ausente.
Que me espera más allá del puente.
Es tu piel donde escribo mi suerte.

Y es la cafetera que hoy te espera.
Y es el paisaje con aroma nativo.
Y es tu corazón que me recuerda.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

Tus ojos sonríen cuando me miras.

Tus ojos sonríen cuando me miras.
Y me dibujan tu paz en silencio.
Y buscas mis ojos mientras suspiras.
Me unes a tu voz de inocentes versos.

En el pergamino de tu garganta.
Escribes el canto de sentimiento.
Y oigo tu corazón de amor latiendo.
Fijándome a tu memoria que canta.

De todo universo habla tu cuerpo.
Y la belleza vive en tu silueta.
La dulzura adorna tu bello aspecto.
Y tu voz es como aroma de violeta.

Y cerca de ti se respira el cielo.
Y un beso se dibuja en tu sonrisa.
Y tu mirada me escribe en silencio.
Todo el amor de ternura infinita.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



Te hallaré en los zapatos que dejas.

Te hallaré en los zapatos que dejas,
Mientras duermes y sueñas dulcemente.
Y podré leer tus sentimientos mientras,
Un rato me buscaste en pies silentes.

Y tus ojos miran a las ventanas,
Buscando una palabra que nos una
Y ese aroma de olorosa malva;
Que en tu corazón inocente alumbra.

Te buscaré en tus huellas sencillas.
Que dejan tus pies sensibles y bellos
Y en la noche me buscas en puntillas.
Encontrando mi nombre en tu pañuelo.

Te buscaré en tu almohada de lágrimas.
Cuando me unes a tus labios perplejos
Y a tu vientre tembloroso que exhala.
Pasión sentida en medio del misterio.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



Yo quisiera unirme a tus nostalgias.

Yo quisiera unirme a tus nostalgias.
Descifrar tu iris y con fe inmensa.
Descubrir que me amas con dulce gracia.
Y sentirme joven con tu hablar cerca.

Han pasado tiempos y me recuerdas.
Y segura miras nuestro futuro.
Y serena buscas con amor puro.
Que yo vuelva amarte aunque no te vea.

En tu pecho ronda la historia nuestra.
Y en tus manos santas un poema avanza.
Y en tus ojos bellos hay una esperanza.
De estar siempre unidos con alma plena.

Llegará el poema en primavera.
A tus bellas manos de terciopelo.
Y con dulces gestos dirás que te quiera.
Más allá de todo el universo.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



Mariposas brotan.

Mariposas brotan en un solo giro.
De tu pecho como notas vibrando.
La alegría tuya inicia el ritmo.
Que propaga gozo que va danzando.

Y la selva toda baila tu samba.
Con cocuyos lunas hojas y lianas.
Y en aromas mieles alegres viajan.
Con tu nombre dulce a la distancia.

En caminos nuevos tus cantos viven.
Al compás de tu perfume de virgen.
Y sonoro coro las aves trinen.
Con tu voz bella en cadencia libre.

Melodía es todo cuando caminas.
Y la selva salta cuando sonríes.
Y tambores son las plantas que vibren.
Esperando el ritmo cuando las miras.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



En mi dulce pueblo yo te buscaba.

En mi dulce pueblo yo te buscaba.
Con el sol rojizo de los venados.
Y en los tintes cálidos de los tejados.

Te escribí el poema que tu añorabas.

Tus gentiles gestos de quinceañera.
Se hicieron luces en mi recuerdo.
Y por cada verso que te hiciera.
Me dejabas todo tu fiel misterio.

Busco ahora inquieto en mi universo.
Solamente ansiando que tus anhelos.
Se realicen pronto en este tiempo.
Y que vuelvas joven otra vez al beso.

Grabaré tu nombre en las cortezas.
Con mi pluma indígena mensajera.
Que estará narrando una leyenda.
De tu amor eterno que fiel me espera.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



Tu amor es tambor sonoro en mi pecho.

Tu amor es tambor sonoro en mi pecho.
Y un saludo me une a tus caricias.
Y es tu sonrisa el ritmo de tu cuerpo.
Que me deja atrapado en tu armonía.

Mi corazón tamborea en tu misterio.
Descubriendo fervientes paraísos.
Tu alma es tu piel sonora con ritmo.
Y tu amor fiel me hace sentir tu cielo.

¡Bailar en tu amor para recordarte.
¡Bailar contigo en tu torbellino.
Y que ronde tu amor en mi camino.
Quiero vivir para siempre amarte.

Estará en secreto nuestro encuentro.
Cuando tu amor musical me entregaste.
Cuando me sorprendiste con tu cuerpo.
Al son de tu amor de bella estudiante.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



Historia de amor...

Pude encontrarte en tu colegio dulce..
Y en su puerta grabaste mi nombre...
Todo el mundo giraba en la cumbre..
Con nuestro amor único y acorde...

Yo esperé paciente que me miraras..
Y siempre me mandaste mensajes...
Y tu amor se quedó en mi alma..
Con tu perfume de cristalino linaje..

El tiempo después nos fue uniendo..
Y tu sonrisa se hizo mi escudo noble...
Tu juventud radiante fue bendiciendo..
Mis versos que te hacía por la noche..

Mas el amor lo inunda y llena todo...
El recuerdo se funde con el tiempo...
Y el sentimiento va al encuentro...
Del corazón elegido como tesoro....

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



Me besa la esencia de tu dulce alma.

Me besa la esencia de tu dulce alma.
Y tus ojos con dulzura me siguen.
Grabando en mi pecho con letras santas.

El amor que tu corazón me imprime.

Tus manos me dibujan nuevos mundos.
Plenos de amor con aroma de tu anhelo.
Y de tus sueños radiantes y puros.
Al ritmo de tu corazón de cielo.

En medio de tu pena y delirio.
Pronuncias mi nombre en el silencio.
Buscando la esencia del corazón mío.
Buscando la imagen mía en tu pecho.

El tiempo pasa y por fin me encuentras. 
En medio de la gente en el pueblo.
Y en mi corazón donde siempre entras.
Y tus labios ríen sintiendo mis besos.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

El amor es un trauma benigno de ausencia.

El amor es un trauma benigno por la ausencia que se siente.
Y de presencias de cantos y gemidos indecibles nacientes.
En la búsqueda continua de la mujer amada fiel y sonriente.
Que sembró con una mirada y con una palabra el amor ferviente.

El amor es la calle es la esquina donde le entregué el poema.
Donde la conocí un día cuando distraído yo cerraba una puerta.
Y se me abría un horizonte de dulzura de dolor y amor al verla.
Toda la ciudad se unía con ella y todo tenía lenguaje de poeta.

Sentir la esquina donde oí su voz es saber que todo nos ayuda.
Para encontrar el amor porque el amor nos llega así, de sorpresa.
Y que todo se presiente desde la cuna porque el amor nunca duda.

El amor y el dolor cincelan un lenguaje más allá de una promesa.
Y nos confrontan con nuestra conciencia y con Dios sin excusa.
Ya que Dios nos dio el mejor destino en el amor como un poema.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Busco tu amor en tu pecho.

Busco tu amor en tu pecho en una frase aún no escrita.
En una frase en la cual en silencio y a solas meditas.
En esa frase yo recorro por tus ojos mientras me descifras.
Entonces me besas con tu mirada y con tu sonrisa infinitas.

Escucho tus labios que con letras secretas de amor me envías.
Y escondes un poema para mí de donde nace toda tu alegría.
Podré encontrar ese poema en una playa remota y escondida.
Escrito con arenas en las hojas de palma en la playa a la orilla.

Mas sólo sentiré lo que me dices cuando me cantes con la brisa.
Cuando me digas que me amas con los gestos dulces de tu sonrisa.
Y sabré el lenguaje de tu mirada y de tu perfume cuando suspiras.

Llévame en tus silencios frente a tu ventana donde el viento gira.
Donde tu dulce mirada escribe en la pizarra de la espera tu dicha.
Donde dibujas la esperanza con palabras de amor aún no conocidas.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Un día conocí.

Un día conocí la mujer más bella con su mirada serena.
Ella en un almacén o creo era un taller sencillo de costura.
Ella se sorprendió y saltó su mirada tras la mía sin pena.
Y la busqué; ella ahora lee mis poemas con una fe segura.

Le escribo en un suspiro buscado con ella compromiso.
Ella al  reírse dos huequecillos en sus mejillas se asoman.
Ella es trigueña y me puso en su corazón así como quiso.
Me dio una esperanza y leí en sus ojos; te besaré a solas.

Entonces ella suspira y con su gemir me espera con gozo.
Ella sabe de primaveras y sabe detener el tiempo en sus ojos.
A veces cuando se siente muy sola se pinta los labios de rojo.

Ella es muy bella y tiene las manos largas plenas de dulzura.
Ella sabe que la quiero y lanza su profecía de amor que augura
Y predice el encuentro en la ciudad con el beso de su alma pura.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Mides el tiempo alegre con el sentir.

Mides el tiempo alegre con el sentir de tu sonrisa serena.
Y en tu pecho pulsan con amor mil pueblos su historia.
En tus cabellos va inscrita una promesa de amor tierna.
Y en tus manos van libres todos tus sueños de alondra.

Todos los cantos de amor en tu corazón se hospedan.
Y en tu tierna silueta el mismo universo se recrea,
Y vuelves a caminar en busca de una palabra sincera.
Que sirva de signo de amor de los tiempos que esperan.

Tus sandalias van por mármoles donde una ilusión hubo.
Donde un eco que reclama amar para siempre allí estuvo.
Donde una sola palabra bastó para eternizar el amor seguro.

Has recreado todo con aroma de incienso del tiempo y sus hitos.
Y tu belleza va estampada en ocres y sepias a los granitos.
Mientras yo te busco en tu ventana clásica con amor infinito.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

Me cuesta imaginarte ausente.

Me cuesta imaginarte ausente para siempre.
Y saber que tu perfume para verte me lleva
Recorro los lugares y campos todos verdes.
Y vuelvo a sentir tu presencia dulce y bella.

Vuelvo a escuchar del amor las fieles campanas.
Y tu silueta en la tarde con los aromas se dibuja.
Vuelves a recoger feliz mis besos que te buscan.
Vuelves a sonreír con mi voz que siempre extrañas.

Todo el campo nos cobija con su canto sincero.
Y volvemos a amarnos entre estrellas y luceros.
Y volvemos a decirnos quedamente te quiero.

Nuestras voces se unen en el místico silencio.
Mientras contemplamos nuestro azul universo.
Mientras nuestras manos se besan con los dedos.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.





La Guañena Campesina.

Canción, ritmo Sonsureño.

La Guaneña es la campesina.
Con coraje y alma sureña.
Que nuestros sueños ilumina.
Y a ser Pastusos nos enseña.

Desde Cumbal de Guan, el llano.
Guaneña alzó su vereda.
Como escudo del amor sano.
Que en nuestro corazón se queda.

Cascajal fue su crisol santo.
Donde demostró valentía.
Marcó nuestro destino sacro.
Con Jesús nuestra compañía.

Ella une nuestra fiel historia.
A la voz ancestral eterna.
Como eco en nuestra memoria.
De ser libres y sin cadenas.

Robert Aníbal Sánhez Fajardo.




El amor se adelanta a las palabras.

El amor se adelanta a las palabras y el verso de emoción salta.
El amor no espera nada; la palabra surge al compás de una mirada.
La palabra nace en un sueño antes de conocer a la mujer amada.
La palabra se adelanta a la nostalgia y nace por amor crucificada.

La palabra redime porque tiene una misión; la palabra salva.
La palabra da alegría al amor porque la palabra siempre canta.
La palabra se afianza en la fe humilde entonces la palabra sana.
La palabra vive de la esperanza de un sueño de amor; es santa.

La palabra puede cambiar al mundo en un mundo con gracia.
La palabra vive de recuerdos felices por eso la palabra extraña.
La palabra crea universos posibles; la palabra es universitaria.

La palabra cree en una promesa de amor; la palabra es sabia.
La palabra llora de sentimiento porque la palabra es sagrada.
La palabra camina de la mano del amor como novia colegiala.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

Matemática sentimental.

Estás en la progresión geométrica de mis sueños.
Y en el logaritmo del siete vas en mi música nativa.
Y las triplas pitagóricas te dibujan en mi silencio.
Y vas al compás de mi cuadratura musical sensitiva.

Yo te busco en el círculo polar en los fractales del hielo.
Eres la armonía del ciclo lunar y tu circular sector busco.
Me llevas en el tambor de tu cónico corazón fiel y sincero.
Me envuelves en tus formas modulares en tu sonoro huso.

Con tus teselaciones de Penrose en espiral me conquistas.
Y en la melodía del número treinta y dos eres mi cábala.
Y vas unida a mi tabla del nueve cuando busco alegre tu pista.

Me tejes en los índices de relación y correlación de tu estadística.
Y en el análisis de variancia encontramos de la genética su gama.
Y te buscaré en los ángulos de una esquina del jazmín mi legítima.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Un momento la vi.

Ella que con mucha atención me ama hoy la vi sonriente.
Sin buscarla la hallé y traía paisajes del sur en sus brazos.
Su bella sonrisa la impregnó en mi corazón amablemente.
Mas sus ojos marcaban el tiempo del amor con sus trazos.

Escribía su nombre en un papel y me lo daba de recuerdo.
Allí estaba la muñeca del café Pushkin la del chocolate.
Siempre me miraba a cada momento creo a diario lo hace.
Su dulzura palpable se quedó en mí como mensaje secreto.

La forma de mirarme me decía que volveríamos a vernos.
Estaba segura de que me iba a extrañar al pasar el puente.
Su mirada de paz me ligaba a su alma con matices eternos.

Creo siempre ha estado a mi lado como algo muy sagrado.
Ella sabe de tiempos y de encuentros como ángel fulgente.
Sabe que vivo de su mirada y que feliz me siento a su lado.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Vas inscrita en mi garganta.

Vas inscrita en mi garganta junto al pergamino de mis sueños.
Desfilas elegante seduciendo mis tiempos nuevos y añejos.
Me inscribes en tu pulsera y me rondas con tus ojos trigueños.
Y bailas con cadencia tu música árabe sobre tapices y azulejos.

Me envuelves en tu mirada y me sacudes la nostalgia que estorba.
Voy unido a tu pecho mientras me quieres y finges tu desprecio.
Me conquistas y luego me despides para que el desdén absorba.
Y me analizas haber si te olvido o vuelvo a buscarte como un necio.

Yo te busco cuando la luna llena nos llama al parque para vernos.
Y me muestras tus sentimientos expresados en tu pequeño diario.
Entonces bajas la cabeza y te rindes en mis brazos para querernos.

Yo te busco en mi garganta donde llevo escrito para ti mi verso sincero.
Y siento que de allí no te marchas porque eres del amor mi calendario.
Entonces te fijo en el cielo de mis sueños donde eres mi estrella y lucero.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Buscas un refugio.

Buscas un refugio en alguna frase aún no escrita.
Y me esperas siempre con tu sonrisa bienhechora.
Y tus palabras me dibujan tu corazón con alegría.
Entonces beso tus palabras cuando buscas mi boca.

Y cuando callas y te duele tu silencio te acompaño.
Me regalas entonces todo tu amor con un suspiro.
Y luego con los gemidos de tu corazón libros hago.
Y entonces vivo del color de tu amor hecho ritmo.

Y me das un lugar en tu corazón del amor perfume.
Tus palabras se besan con mis palabras a la distancia.
Y una lágrima sincera hecha carta de amor nos une.

Ya eres parte de mi vida que en tu amor se funde.
Y te busca en medio de los cantos y de tus ansias.
Donde sólo encuentro tu voz dulce que me alumbre.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Con tu sonrisa siempre juvenil.

Con tu sonrisa siempre juvenil con dulzura infinita.
Buscas un refugio en alguna frase aún no escrita.
Que te muestre el bello camino sincero de la dicha.
Y así encontrarle sentido a tu alma siempre de niña.

Sigo la huella de tus sandalias que recorren culturas.
Y en ellas dejas inscrita tu silueta de belleza encantadora.
Y tu mirada mil versos musita con inocente ternura.
Buscando en el eco de la gracia el perfume que te enamora.

Yo busco el perfume de tu majestuosa gracia y belleza.
Para comprender y admirar tu bondad de paloma.
Que dibuja universos cuando en la soledad me piensas.

Busco tus palabras hermosas en la belleza de tu boca.
Y me deleito admirando tu siempre juvenil silueta.
Donde va inscrita con majestuosos silencios tu bella historia.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.





Mientras yo sufra por ella.

Mientras yo sufra por ella el amor estará vivo en la espera.
Y seré joven aún mientras la busque todavía en su puerta.
Mientras oiga su voz llamándome en sus sueños y despierta.
Todavía puede ser un clamor fiel en su corazón mi poema.

Mientras recuerde su voz y su caminar grácil por la avenida.
Habrá esperanza que la conquiste con la actitud de sorpresa.
Buscando marcarle mi sello humilde inolvidable de conquista.
Gimiéndole sólo que si se va mi corazón se queda con pena.

Siento su voz diciéndome; ahora ven como estés sin demora.
Y las calles hablan de amor en el aroma del jazmín nocturno.
Entonces en medio del dolor de la separación ella me implora.

Vuelve a caminar por la avenida y corriendo dame un poema!
Vuélveme a arrancar hoy de mis labios la sonrisa y el saludo.
Vuélveme hacer feliz con tu locura y dame el amor de sorpresa.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Me gustaría que estés aquí.

Me gustaría que estés aquí querida bajo el jazmín perfumado.
Aquí en la esquina que nos une, donde suspiro por ti mi vida.
Allí donde escuché tu voz cuando te saludé y estuve a tu lado.
Me gustaría que estés aquí para vivir en el cielo de tu  sonrisa.

Me gustaría que estés aquí para vivir de tu voz consoladora.
Para que me dibujes sueños cada vez que pasas por mi pecho.
Cuando empiezo a sentir la emoción más grande cuando te veo.
Y me dejas la calle con el perfume de tu voz que me enamora.

Vuelvo a recorrer suspirando el camino de tus elegantes pasos.
Y uniendo mis gemidos de amor ellos me llevan hasta ti paloma.
Y te encuentro dulce y hermosa en tu roca donde yo te abrazo.

Busco tu tez  donde me llevas inscrito con ternura y esperanza.
Donde todo el universo de tu amor lo manifiestas con tus gestos.
Y donde todo tu sentir lo reflejas con la amabilidad para mi alma.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Soneto Simple.

La sabiduría de entontecerse.
Para poder amar eternamente.
Es el perfume por hallar urgente.
Es la vía humilde para poder verse.

Entonces te escribo en la simple hierba.
En una hoja de un árbol del camino.
Y en tronco del sendero campesino.
Y en una flor que suspira en la niebla.

Y ahora voy en las ruedas de tus ojos.
A buscarte con mi voz junto al río.
Y a decirte que te amo con mis lloros.

Sólo quiero viajar en tu suspiro.
A tu corazón de canto sonoro.
Y decirte que te amo como un niño.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




Recorres por mis palabras.

Recorres por mis cantos marineros con tu corazón palpitando contenta.
Amas todo de mí y te siento besando mi dialecto sencillo que te ama.
Y te encuentro a cada instante alegre con tus miradas entrando atenta.
Al perfume de mi corazón donde te encuentras mas allá de mis palabras.

Me amas con toda la fuerza del universo que consciente por amor reza.
Y en cada giro de la tierra; tu sentimiento se convierte en dulce verso.
Para seguir en la rueda del amor y poder yo buscar siempre tus besos.
Me saludas desde algún barco gitano con la biblia escrita en tu pañuelo.

Y el perfume de tus manos, donde guardo mi destino, me dice te quiero.
Y entonces recojo el tierno lenguaje de tu pecho cifrado desde tiempos.
Y con místico beso puedo besarte el corazón donde soy tu humilde jardinero.

Vivo en tu sonrisa de fulgores poblada, cuando bajo la luna me recuerdas.
Y te escribo en tu cuello de delicada belleza, la profecía de nuestro encuentro.
Con la música del amor acompasada con tu sentimiento que nos une en silencio.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.








Al compás de la música.

Al compás de la música de tu corazón puedo escribirte.
Y dibujarte con mi sentimiento dentro de mis palabras.
He recorrido muchos caminos para encontrar tu voz libre.
Y alegre encuentro tu amor dulce que a mi corazón avanza.

Leo en tus ojos de cristalina pureza tus mensajes cifrados,
En ellos encuentro la poesía de tu amor sincero y sagrado.
Y siempre te encuentro dentro de mi corazón navegando.
Con la dulzura de historias de amor orientales en tus manos.

Tus ojos me escriben un nuevo poema de amor sublime.
Donde su fuerza está en una sencilla palabra fulgente.
En un solo gesto de amor de tu rostro que la alegría exhibe.

En tu corazón están los perfumes del amor que tu voz dirige.
Y es tu acento apacible y delicado donde el encanto reside.
Donde tu gracia brilla y la siembras en mi corazón humilde.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.








La música del alma es el amor en flor.

La música del alma es el amor en flor hecho poética palabra.
La canción del alma es tu voz que siempre mi presencia reclama.
La melodía del amor es tu mirada que me lleva en una lágrima.
El canto del amor es tu corazón que roza dulcemente mi alma.

El ritmo del amor lo llevan tus manos que con armonía me llaman.
La danza del amor es tu suspirar que se aproxima a mi pecho.
El color y la música de tus palabras mil sueños son que pintas en secreto.
El arte de la alegría es tu poesía que en mi corazón la escribes santa.

En ti la música es la palabra que enamorada busca mi universo.
Y en tu pecho creas las melodías para el milagro del encuentro.
Y dibujas a cada instante los sueños con tus bellos dedos inquietos.

Todas las canciones de amor las llevas como adorno en tu cuello.
Y en cada amanecer pronuncias el amor en lenguajes diversos.
Y en cada atardecer encuentras el amor en palabras de los ancestros.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.





Paradoja de Zenón: Aquiles y la Tortuga.

La tortuga recorre únicos; espacio y tiempo.
Y Aquiles no alcanzará con velocidad a la tortuga.
Porque no se puede recorrer dos veces una fuga.
Cada espacio es irrepetible cuando se está compitiendo.

Un espacio iniciado es una ventaja insuperable.
Porque el tiempo se entrelaza y forma un plano.
Que tiene un campo donde se hace estable.
Y no puede ser penetrado por la astucia del humano.

En la dimensión del tiempo y el espacio todo es relativo.
El tiempo puede comprimirse y el espacio suprimirse.
Para formar un punto de luz inalcanzable único y activo.

Cada acto en un espacio y tiempo no puede revertirse.
Porque siempre lleva una marca y sello distintivo.
Que forma la estructura del universo sin extinguirse.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




La soledad es el principio.

La soledad es principio de la creación es semejante a la nada.
En ella brota la chispa para poder encender nuevas jornadas.
La soledad es un medio para crear, más no un fin en la mirada.
La soledad hace mundos posibles porque sueña estar acompañada.

En un principio todo era soledad y era nada y caos y oscuridad.
Entonces apareció la palabra de amor y esa creó la luz añorada.
Cuando aparece la palabra la soledad se desvanece con seguridad.
Porque la palabra puede crear muchos caminos de felicidad clara.

La soledad como una idea abstracta es como una estrategia.
Que se la emplea como contraste para encontrar otras ideas.
La soledad es entonces una estratagema útil en los problemas.

En nuestro tiempo la gente vive una soledad forzada por el imperio.
Postergamos siempre la felicidad  para un tiempo de comodidad.
Y el sistema economicista nos obliga a estar solos sin remedio.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




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