martes, 29 de agosto de 2017

Un día conocí.




Un día conocí.

Un día conocí la mujer mas bella con su mirada serena.
Ella en un almacén o creo era un taller sencillo de costura.
Ella se sorprendió y saltó su mirada tras la mía sin pena.
Y la busqué; ella ahora lee mis poemas con una fe segura.

Le escribo en un suspiro buscado con ella compromiso.
Ella al  reírse dos huequecillos en sus mejillas se asoman.
Ella es trigueña y me puso en su corazón así como quiso.
Me dio una esperanza y leí en sus ojos; me besarás a solas.

Entonces ella suspira y con su gemir me espera con gozo.
Ella sabe de primaveras y sabe detener el tiempo en sus ojos.
A veces cuando se siente muy sola se pinta los labios de rojo.

Ella es muy bella y tiene las manos largas plenas de dulzura.
Ella sabe que la quiero y lanza su profecía de amor que augura
Y predice el encuentro en la ciudad con el beso de su alma pura.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.





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