La canción de Aurelia: Mi Madre.
Dejaste un silencio alegre para empezar siempre.
Me dejaste tu belleza y tu sonrisa en el brillo del lago.
Y tu corazón me sirve de escudo para luchar valiente.
Porque el amor vence con el perdón hecho milagro.
No me cansaré de seguir tus hermosos y sinceros pasos.
Todos por seguir la caridad y por amor a los pobres.
Así, volverás a sonreír siempre con la labor de mis manos.
Así, volverás a cantar la canción de la vida en los bosques.
Volverás a caminar conmigo con mis ilusiones encendidas.
Buscaremos los pueblos pequeños y amables.
Y encontraremos los detalles mas bellos en las gentes sencillas.
Y seremos felices con los humildes los pobres y los despreciables.
Y encontraremos a Dios en el amor del fogón de la hornilla.
Y haremos los poemas cantándole a la vida con tu voz de madre.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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