miércoles, 19 de junio de 2019

La soledad es el principio.





La soledad es el principio.

La soledad es principio de la creación es semejante a la nada.
En ella brota la chispa para poder encender nuevas jornadas.
La soledad es un medio para crear, más no un fin en la mirada.
La soledad hace mundos posibles porque sueña estar acompañada.

En un principio todo era soledad y era nada y caos y oscuridad.
Entonces apareció la palabra de amor y esa creó la luz añorada.
Cuando aparece la palabra; la soledad se desvanece con seguridad.
Porque la palabra puede crear muchos caminos de felicidad clara.

La soledad como una idea abstracta es como una estrategia.
Que se la emplea como contraste para encontrar otras ideas.
La soledad es entonces una estratagema útil en los problemas.

En nuestro tiempo la gente vive una soledad forzada por el imperio.
Postergamos siempre la felicidad para un tiempo de comodidad.
Y el sistema economicista nos obliga a estar solos sin remedio.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

sábado, 15 de junio de 2019

En tu desierto.





En tu desierto.

Y tus ojos garzos van recorriendo.
Del amor novelas en Sión sagrada.
Y miradas dejas ya perfumadas.
En algunas hojas que vas leyendo.

Y por cada día vas rescatando.
Las vivencias idas en horizontes.
Y recuerdas ahora tus emociones.
Que en tu diario blanco has estampado.

La ventana amable te va contando.
Del amor primero que peregrino.
Se cruzó alegre y colorido.
Te pintó amor fiel é imaginado.

Y a vivir ya vuelves tus sentimientos.
Que el buen tiempo grato fue retornando.
Y suspiros trajo resucitando.
El idilio ansiado en tu desierto.


Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



viernes, 14 de junio de 2019

Rondan en cafetales.





Rondan en cafetales.

Tu mirada alegre de colegiala.
Que penetra mi alma tan dulcemente.
Del amor campana que me estremece.
Y feliz me escribe con pinceladas.

Sentimientos cruzas al vos buscarme.
Y el momento eterno va en el recuerdo.
Y tu aroma grácil crea el misterio.
Del amor fiel tierno al rescatarme.

Y tu cuerpo traza ecos silentes.
Y tus frases dulces sentimentales.
Musicales rondan en cafetales.
Que al rocío grabas ya muy sonriente.

Y en cafés me buscas atardeceres.
Y me buscas calles y ser felices.
Y me encuentras sitios con los matices.
De tus tiernos gestos muy elocuentes.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.



sábado, 8 de junio de 2019

Gritan a la distancia.



Gritan a la distancia.

El aroma y ritmo de tu sonrisa.
El que marca el canto de tu armonía.
Que navega alegre en sintonía.
Con mi amor dulce hoy fiel te ansía.

Ese canto suave de cafetales.
Es sendero fresco en mi destino.
Que me envuelve aromas de tu cariño.
Y tu amor es danza interminable.

Y tu amor es danza en mi gemido.
Y tus manos gritan a la distancia.
Y tu pecho avanza y ya me enlaza.
Con susurros leves entretejidos.

Y con canto y danza vas caminando.
Y cruzando puentes de arboledas.
Y dejando escrito en tu novela.
El cariño eterno fiel perfumado.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

viernes, 7 de junio de 2019

En la esquina.




En la esquina siento.

En la esquina siento que tú me alcanzas.
Y tus ojos graban un momento eterno.
Y detienes tiempos para el encuentro:
Dos edades bésanse y se abrazan.

Y en tu voz te sigo con mis suspiros.
Dibujando sueños mientras caminas.
Dibujando anhelos mientras me miras.
Y hoy mientras gimes años divinos.

Y en tu pecho muestras un pergamino.
De tus tiernos sueños hoy iniciados.
De la leve risa que hay en tus labios.
Y del poema dulce de tu destino.

Como perfume dejas en mí tu huella.
Y serena cruzas la misma esquina.
Con certeza clara de tu conquista.
Con la gracia plena que todo empieza.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

sábado, 1 de junio de 2019

Hoy te recuerdo.





Hoy te recuerdo.


Olías a rosas a tabaco fresco a chocolate y canela.

Y tu genial y seductora sonrisa juvenil flotaba en el aire.

Me dejaste tu alegría suspendida en tu piel trigueña.

Y tus manos desde ese instante empezaron a acariciarme.


Llenabas todos los espacios con tu belleza árabe.

Y por los corredores siento todavía tu paso elegante.

Y te sentabas en esa banca de la abuela por las tardes.

Y tu mirada me hablaba de todo menos de marcharte.


Conversábamos que iríamos al bosque del Rejoya.

Y me esperabas siempre con tu mirada sonriente.

Y detenías el tiempo en paz para recordarme a solas.


Se quedó tu pieza repasando silencios interminables.

Copiando tus pasos de encanto ágil de bella estudiante.

Y volverás a ese corredor para un día poder besarte.


Robert Aníbal Sánchez Fajardo.


En las auroras.




En las auroras.

A café me hueles muy dulcemente.
Que es aroma puro de tu sonrisa.
Que es lenguaje tierno que armoniza.
Con el canto tuyo fiel e inocente.

Y mi poema esperas a la distancia.
Con los gestos nobles y te estremeces.
Con mi canto suave y en ti se quede.
Y nos una siempre tu voz y gracia.

Y te espero pronto en cafetales.
Que en silencio hablan de las historias.
Y leyendas cuentan en las auroras.
De miradas tuyas al recordarme.

Y en tu pecho escribo lo que yo siento.
Y tus palabras beso que me acarician.
Y en tu voz navego que es mi delicia.
Y a distancia digo que yo te quiero.


Robert Aníbal Sánchez Fajardo.