martes, 19 de enero de 2021

Y tu aroma hablaba.

 



Y tu aroma hablaba.

 

Me esperaste en la orilla de tus labios.

Y tus caricias dulces las presentía.

Te asomaste como el agua matutina.

Abandonada a la suerte de tus dones sabios.

 

Y tus ojos dulces me escribían suspiros.

Y con su brillo me afirmabas a tu pecho.

Que es jardín de aromas y de helechos.

Y cubrías todo con el silencio en tus giros.

 

Y tu aroma hablaba de tu gracia.

De tu belleza inocente y tu sonrisa.

De tu dolor y dicha que ya me avisan.

De tu mirada silenciosa y de tu infancia.

 

Y escuché el canto de tus pasos delicados.

Entre las mil plantas de tu pueblo celeste.

Y la música de tus labios sonrientes.

Y tu perfil dibujado en artesonados.

 

Sigo el lenguaje de tus manos que sienten.

Y beso tus mejillas que presienten las caricias.

Y beso tus dientes y tus palabras sensitivas.

Y luego nos pensamos a distancia prudente.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

 

 


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