domingo, 1 de noviembre de 2020

Con trigueño néctar.

 

 

Con trigueño néctar.

 

Tu mirada en ecos de los violines.

Ya me escribe con tu cadencia.

Y señala signos ya de tu ausencia.

Y que vibra virgen en los confines.

 

Y destilas gotas estremecidas.

Con fragancia dulce de tus pupilas.

Con trigueño néctar que ya lo enfilas.

Al  silencio largo de las dos vidas.

 

Tu silueta esbelta de tez canela.

En vibrante ritmo ya me acaricia.

Y describe el sueño de la delicia.

Del profundo beso que ya se anhela.

 

Y refrendas grata ya los mensajes.

Que en futuras vidas los viviremos.

Que en caminos tiernos dibujaremos.

Que en los nuevos mundos ya son paisajes.

 

Y en silente lloro vas suspendida.

Cual gaviota bella de atardeceres.

Cual palabra nueva de amaneceres.

Con gemido eterno de despedida.

 

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

 

 

  

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