Con
trigueño néctar.
Tu
mirada en ecos de los violines.
Ya me
escribe con tu cadencia.
Y señala
signos ya de tu ausencia.
Y que
vibra virgen en los confines.
Y destilas
gotas estremecidas.
Con fragancia
dulce de tus pupilas.
Con trigueño
néctar que ya lo enfilas.
Al silencio largo de las dos vidas.
Tu
silueta esbelta de tez canela.
En vibrante
ritmo ya me acaricia.
Y
describe el sueño de la delicia.
Del
profundo beso que ya se anhela.
Y
refrendas grata ya los mensajes.
Que en
futuras vidas los viviremos.
Que en
caminos tiernos dibujaremos.
Que en
los nuevos mundos ya son paisajes.
Y en
silente lloro vas suspendida.
Cual
gaviota bella de atardeceres.
Cual
palabra nueva de amaneceres.
Con
gemido eterno de despedida.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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