Y tus
pasos riman.
Me
envuelves gemidos cautivadores.
Que
perfilan sendas desconocidas.
Que
proyectan voces estremecidas.
Y que
entonan cantos consoladores.
Melodías
grabas en los instantes.
Que
recorres dulce los manantiales.
Y en
dorados campos de los trigales.
Vas pintando
flores que son radiantes.
Y tus
pasos riman solemnidades.
Que pregonan
cantos los apacibles.
Que
dibujan soles indefinibles.
Con el
ritmo casto de tus bondades.
Y en el
pasto dejas tu luz inquieta.
Que
renueva gracias de tu frescura.
Que
revive voces de tu escultura.
Y relata
encantos de tu silueta.
Y tus
ojos bordan en las riveras.
Las
caricias frescas que ya has soñado.
Las
sonrisas tiernas que ya has brindado.
Al
compás y ritmo de tus caderas.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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