jueves, 21 de mayo de 2020

La viviente calma.









La viviente calma.

Y en silencio amante y que es intenso.
En la marcha atisbas los placenteros.
Los sentires gratos de tus sinceros.
De gemidos tiernos en tu suspenso.

Y te llamas gracia que va en los lagos.
La viviente calma que va con mieles.
De sonrientes cantos que son muy fieles.
En tus tersos labios de los halagos.

Vas cubriendo campos con tus caricias.
Con curvadas gracias de tu silueta.
Con risueños gestos de fiel violeta.
Con palabras suaves que son primicias.

Y te llamo y vienes y ya me acoges.
Y te brindo vino que es peregrino.
Y en papel te escribo ya tu destino.
En sentidos versos que vos escoges.

Y en arena extiendo los coloridos. 
Y te pinto en rocas muy solitarias.
Y con garzas blancas estacionarias.
Yo te mando versos en sus gemidos.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.




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