Poesía para el día de las bodas de un amigo.
En torno al ser humano un tesoro,
Sella la felicidad de dos almas.
Una mujer se une en matrimonio.
Con su amado fiel en bendición santa.
Las melodías brillan al instante.
Y toda la gracia se vuelve alegría.
Y el canto en el corazón es radiante.
En el día de la suprema dicha.
Entonces con todo el amor sincero.
A los felices novios, hoy les deseamos.
Toda la bendición de Dios primero.
Y que en los corazones los llevamos.
Reciban también nuestras bendiciones.
Para ustedes y a sus futuros hijos.
Y que sean sus vidas como oraciones
De amor y de felicidad por siglos.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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