jueves, 7 de diciembre de 2017
Tu me rescataste y me amaste.
Tú me rescataste y me amaste.
Tú, me rescataste y me amaste al instante desde que me viste.
Y he vivido siempre en tus ojos y en el eco de tu voz fiel y dulce;
Ya me dibujabas y yo recorría por tu cuerpo hermoso de virgen.
Escribiéndote poesías y haciéndote sentir mi amor que te cubre.
Todo este recurso te hacía al compás de la música de tu sonrisa.
Cuando me buscabas en tu jardín ya te había un poema dejado;
En una hoja de un árbol y un beso en una flor y en la corteza fina
De los árboles ya había dibujado tu retrato con la miel del campo.
Me llevas en tu piel y en tus labios llevas mi nombre inscrito con besos.
Y en tu pecho de armonía tierna guardas mi imagen y besas mis ojos.
Yo siempre recuerdo la sonrisa de tu mirada en cada esquina del pueblo.
Recuerdo siempre tus pasos cuando estudiabas y te acercabas.
Y en tu cuello grabé un poema que perdure por todos los tiempos.
Y siempre besaré tus labios que por siempre para mí los guardas.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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