Aproximación
a la memoria de Silvio Sánchez Fajardo.
Mil
facetas de vivencias de Silvio aparecen.
Dentro
de la vida de la universidad docente.
Y
dentro del corazón de sus alumnos perennes.
Y
dentro de sus amigos y compañeros fieles.
El
tiempo no ha borrado su silueta en las aulas.
Y
su acento en los pasillos cuando dialogaba.
En
la cafetería en la biblioteca dejo su estampa.
Y
su huella en el corazón y en el alma universitaria.
Más
allá de su lógica y su filosofía vislumbraba.
Sus
mundos posibles de elocuencia y convivencia.
De
un mundo de paz y de creatividad con la palabra.
Y
de integrar la universidad en la región con decencia.
Su
anhelo de unir la universidad con el pueblo.
Y
rescatar los valores culturales y ancestrales.
Fue
su sueño donde la inspiración fuese primero.
Y
ser universitario sea un apostolado responsable.
Más
allá de las definiciones lógicas estaba su canto.
Su
melodía que enseñaba con gracia en sus ensayos.
Era
el filósofo que unía a la poesía los sueños y los actos.
Y
que con fe en la conciencia universitaria seríamos sabios.
Y
que el reto de la universidad es humanizar la técnica ahora.
Y
su misión pedagógica sea enseñarle a sentir con nobleza al pueblo.
Enseñarle
a pensar y a definir a partir de su memoria histórica.
A
partir de su cultura, sus raíces auténticas y sus valientes abolengos.
Robert
Aníbal Sánchez Fajardo.
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