Siempre siento.
Siempre siento tu amor pleno en mi corazón,
Es tu amor inocente tan grande como el de Dios,
Me hablas con palabras sencillas e inolvidables con tu voz.
Amo la forma como miras la vida; dulce sin quejas, sin decir adiós.
Y con profundo sentir donde el amor se apoya en la pena,
En la más pequeña luz de una lágrima sincera.
En el leve sonido de un gemido suplicando espera.
Y en un dulce dolor en el corazón que nos acerca.
Mientras miras las palmas de Argelia con aroma.
Que como tú siempre me esperan en el desierto enorme
Embriagadas de sol y de amor sobre la arena que ora.
Tu amor ha sido un perfume de incienso de esperanza.
Un canto que susurras en el silencio humilde y conforme.
Y una mirada serena que me diriges desde lejos plácida...
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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