jueves, 7 de abril de 2016

Bailé contigo un tango en Budapest. mas



Bailé contigo un tango en Budapest.

Bailé contigo un tango en Budapest y hacía frío.
Bailé el paso de Gardel cerca a tu corazón de clavel.
Tu amor me siguió como perfume y se fundió con el mío.
Sentí tu cuello apoyándose en mí en un giro al vaivén.

Seguimos bailando en París cerca a la torre Eiffel.
Y te besé bailando una milonga mientras el rocío.
Cumplía su ronda en esa mañana del dulce café.
Y se quedó para siempre en mí tu luz tu son y tu ritmo.

Volveré a Sevilla y quizá te buscaré en Valencia.
Y serás mi Dulcinea en la Mancha una y otra vez.
Cuando bailes el tango con tu gracia y cadencia.

Buscaré tu sonrisa de elegante y dulce mujer.
Cuando te despediste dejándome tu esencia.
Cuando nos dijimos adiós en la estación del tren.

Bailamos milonga luego en un festival en Ucrania.
Y tu sonrisa era muy plácida con tu dulce gracia.
Y allí te dije que siempre, yo tu siervo, te amaba.

Y ya no nos separamos más, pues vivías en esa ciudad.
E inauguramos un café en el centro de Kiev la capital.
Y a veces bailamos tango con nuestro propio compás.

Robert Aníbal Sánchez Fajardo.

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