martes, 28 de julio de 2015
Yo pude grabar mi poema.
Yo pude grabar mi poema.
Yo pude grabar mi poema en tus hombros canela.
Y con perfume de rosa grabé mi amor en tu boca.
Y con flores de azucena te grabé en el brillo de la arena.
Y Con malva olorosa te recuerdo y mi corazón te evoca.
Y pude vestir tu corazón de estudiante con anhelos tiernos.
Y saqué del fuego de incienso de tu corazón los suspiros.
Y de tu rostro de virgen comprendí tu lenguaje trigueño.
Y en tus gestos de princesa te llevaste el corazón mío.
Tu belleza y elegancia me las regalas para quitarme la nostalgia.
En tu mirar comprendí que me querías para siempre.
En tu cabello me escribiste con su brillo tu amor ardiente.
Y me grabaste con tu mirada el amor fiel con tu gracia.
Y tu corazón entonó la canción de amor sin fronteras.
Y yo volví a dibujarte en la arena con tu gracia trigueña.
Y tus manos extendiste para abrazarme con fuego que quema.
A veces te miro y se va mi mirada contigo.
Y te acompaño en la ciudad bella de Cartagena.
Y tus pupilas se convierten en poemas donde yo suspiro.
Y tu boca fue bordando los besos que después me darías.
Y me atrapaste en el universo de tu tez de rosa y azucena.
Y fui escribiéndote mi amor en tu boca mientras sonreías.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario