La Madre:
Une el cielo y la tierra con el canto de la paciencia.
Ella borda en sus recuerdos el misterio de la vida.
Y le da sentido a todo con el perfume de la inocencia.
En su corazón está Dios viviendo amando sin medida.
La madre tiene fe en su hijo porque es su sueño seguro.
Y comprende con él al mundo que diseñaron juntos.
Ellos entienden los secretos de la vida y su rumbo.
Porque con toda certeza los dos son uno para el triunfo.
La madre le da a su hijo la integridad por escudo.
Y le señala como estandarte la humildad y la valentía.
Y en su corazón le enciende la fe para conquistar el mundo.
Ella quiere que su hijo sea apóstol de la sana alegría.
Y que sea protagonista de los mas nobles ideales justos.
Y que sea la huella de la caridad como faro de luz y guía.
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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