En el puente donde te encontré y te dije que Te amo.
En ese puente cifré tu nombre
sobre la madera....
Y tus manos me acariciaron y tu
sonrisa era mía...
Me dijiste que me amarías de la
mejor manera...
Y tus manos vibraban de amor
como melodía...
El perfume sonriente y musical
de tu boca...
Grabó para siempre tu amor en
mis labios...
Y tu pecho vibrante de juvenil
y dulce encanto...
Siguió cantando en mi corazón
como alondra...
Soy ruiseñor cantor de tu
blanca dulzura...
Y mi pluma es rústica y plena
de sencillez...
Y es que te arrullo cuando
calmas mi amargura...
Cantando como paloma tierna y
montañés....
Soy ruiseñor cantor de tu
belleza....
Y mi pluma es dura y
esquimalés...
Y es que te amo cuando pasas
por mis venas...
Salpicando tu dulzura y tu
niñez....
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