En el puente donde te encontré y te dije que Te amo.
En ese puente cifré tu nombre sobre la madera....
Y tus manos me acariciaron y tu sonrisa era mía...
Me dijiste que me amarías de la mejor manera...
Y tus manos vibraban de amor como melodía...
El perfume sonriente y musical de tu boca...
Grabó para siempre tu amor en mis labios...
Y tu pecho vibrante de juvenil y dulce encanto...
Siguió cantando en mi corazón como alondra...
Soy ruiseñor cantor de tu blanca dulzura...
Y mi pluma es rústica y plena de sencillez...
Y es que te arrullo cuando calmas mi amargura...
Cantando como paloma tierna y montañés....
Soy ruiseñor cantor de tu belleza....
Y mi pluma es dura y esquimalés...
Y es que te amo cuando pasas por mis venas...
Salpicando tu dulzura y tu niñez....
Robert Aníbal Sánchez Fajardo.
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